Review Salomon XT Slab5 Softground

La decisión de qué zapatillas de trailrunning comprar siempre resulta difícil, quizás menos cuando ya has utilizado un modelo concreto y sabes que te han ido bien.

De ahí que me decantara por las nuevas Salomon XT Slab5 Softground. Se tratan del tope de gama (si no contamos con las Sense) del catálogo de la marca francesa para corredores de trailrunning.

Las zapatillas que jubilaba eran unas Salomon XT Slab3 con las que he podido hacer centenares de kilómetros (hasta llegar a perder la cuenta). Y dado que el resultado fué del todo positivo… ¿Porqué cambiar?

De entrada de las XT Slab5 podemos encontrar dos modelos, con taqueado de suela normal o con el taqueado de suela de las SpeedCross. Las Softground disponen de éste último.

Pero vamos por partes…

 Primero lo que se ve, las sacas de la caja y… preciosas, combinación de negro y rojo con el característico look “racing” que destaca en la gama Slab. Personalmente creo acertado el dotar del color negro a la tela que “principal” de la zapatilla, el rojo de las anteriores Slab acababa siendo más marrón arcilloso que el color inicial. Manías de querer llevarlas como nuevas siempre.

El paso de los kilómetros me confirmará si esta tela acaba rasgándose, como ha sucedido con las anteriores Slab3 (después de muchos kilómetros), o aguanta “lo que le echen”.

A mi parecer la horma también se ha visto modificada, algo más estrecha que su predecesora (o eso le parece a un servidor) y con un ligero aire que recuerda a algunas otras zapatillas robustas de una fábrica transalpina.

La zona de la puntera se ha hecho algo más elevada, por lo que disponer nuestros delicados dedos allí dentro resulta todo un placer. También se ha hecho más robusta por lo que nos va a proteger mejor de cualquier impacto que podamos tener en rocas, raíces o cualquier otro obstáculo que nos encontremos por el camino.

En cuanto a la suela también se ha mejorado respecto a sus sucesoras. En este modelo Softground hay una menor cantidad de tacos pero con una mayor profundidad, específicas para correr por terrenos húmedos, barro, nieve… ¿sólo? Ya veremos que no.

Mis anteriores Slab3 han ido a morir por la suela, en éstas la goma del talón resultaba ser una parte independiente del resto de la suela (de color negro). En las nuevas Slab5 esta talonera forma parte integral de la suela, con lo que se espera que este inconveniente se solucione. Resulta algo incómodo correr con trozos de suela despegados.

Y no todo es esto, hace tiempo vi un video donde algunos pros de Salomon “limaban” los laterales de la suela en la parte del talón… más estrecho, menor peso. Pues eso han hecho en este nuevo modelo, la zona de la suela del talón es más estrecha que en sus predecesoras, ¿menor estabilidad? Seguid leyendo…

Y llega el momento de ponérselas…

Como en todas las zapatillas de correr que compro, la primera operación es la misma para todas ellas, plantillas de serie fuera, mis plantillas dentro. Estas entran a la perfección y no presentan movimientos ninguno dentro de la zapatilla.

En las anteriores Slab3 tenía un 44 1/3 o lo que es lo mismo un 9,5 UK. Después de Cavalls del Vent el año pasado me acabaron saltando un par de uñas… solución, las próximas zapatillas un 44 2/3 (10 UK). Y una vez puestas no sé si con un 9,5 hubiese sido suficiente gracias al amplio espacio que hay en la puntera de la zapatilla para los dedos.

El primer día de prueba me voy a subir el Puigmal desde Queralbs, 2906 metros con un desnivel positivo de 2000m. acumulado.

La primera sensación al correr con ellas es muy buena, parece que las hubiera llevado ya durante kilómetros, ninguna molestia, ningún roce, nada. Por poner algún pero… en la zona del talón no acabo de tener la sensación de que vaya bien sujeto, quizás por llevar ese tercio de talla más que en las anteriores, ¡pero prefiero esto a volver a perder uñas!

Subiendo agarran, pises donde pises los tacos de la suela “arañan” el terreno y evitan que puedas patinar en alguna piedra o en algún tramo de grava suelta.

A la que imprimes un poco de velocidad puedes sentir la estabilidad de la zapatilla, donde va tu pie allí clava y no se mueve, es aquí donde vemos cómo ese menor ancho de la talonera no pone en peligro la estabilidad del pie, evitándonos esos temidos esguinces para los que no solemos hacer ejercicios de propiocepción.

Con el paso de los kilómetros te olvidas totalmente de que calzas unas zapas nuevas, parece que los propios de Salomon les hayan hecho el “rodaje” por ti.

Por lo que respecta a la amortiguación esta resulta muy buena, teniendo en cuenta mi peso (61 kg) y lo ligeras que son (más que las Slab3) absorben la mayoría de obstáculos que nos encontramos a nuestro paso, piedras, raíces, pequeños baches, etc… Por la poca experiencia que tengo en este tipo de calzado, diría que para corredores más pesados (hasta 80-85 kg) la amortiguación de las Slab5 Softground puede ser más que buena.

Aunque Softground signifique eso, terrenos blandos… no nos equivoquemos, estas nuevas Slab5 van a las mil maravillas en cualquier tipo de terrenos. En la subida y bajada al Puigmal encontramos sendero, roca, algo de pista y… ¡una tartera muy divertida! En este punto es donde besaría estas suelas… podríamos decir que se lo tragan TODO, bajando la tartera decidí ponerlas a prueba y bajar dándolo todo (para qué seguir el camino si puedes bajar recto), y como dicho anteriormente donde pones el pie agarra la zapatilla, en ningún momento bajas con la sensación de que te pueda fallar o puedas resbalar y bajar más “rápidamente” de lo normal.

 

Después de este entreno las puse a prueba en el trazado de Cavalls del Vent. Aquí encontramos tramos húmedos donde, al igual que antes, vuelven a traccionar perfectamente y nunca tienes la sensación de que vayas a llevarte un susto.

En este último entreno (algo más largo que el anterior, 46 km) vuelvo a tener la sensación que el talón no acaba de estar del todo “arropado”, de aquí que aprete más los cordones (sistema Quick Laze) y en las bajas ya encuentro un pero, la parte superior de los pies empiezan a molestarme, por lo que tengo que volver a aflojarlo. Con los cordones bastante flojos la primera sensación es de torcerte un pie a la primera de cambio. Pero todo lo contrario, de nuevo la estabilidad de la zapatilla te sigue guiando el pie para no tener sorpresas desagradables. A cambio tus dedos de los pies ni se enteran del tute que les estas pegando.

Así después de 2 entrenos en los que he acumulado 5000m de desnivel positivo y 75 km el resultado es… ¿he estrenado zapatillas? Ni un sólo roce, ni una sola ampolla, nada de nada, sólo comodidad.

Definitivamente unas muy buenas zapatillas, competitivas des del minuto 0 y que reservaré para competir… porque  comer jamón ibérico cada día tampoco es bueno.

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Publicado el 4 de septiembre de 2012 en Material y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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