Subida al Puigmal con Mad Dogs Barcelona Triathlon

Ayer decidí sacar a unos “tiposhttps://si0.twimg.com/profile_images/2458521179/x35iigb667mej2m8m3ct.jpeg” de su hábitat natural, con algunos integrantes  del grupo Mad Dogs Barcelona Triathlon decidimos salir a “trail runnear” un poco.

Tengo que reconocer que muy bien no me porté con ellos… (o si), ya que no me los llevé a Collserola o al Montseny, si no a todo un Puigmal. Ya que estábamos teníamos que hacer las cosas bien, y mejor subir desde Queralbs a pata que coger el cremallera hasta Núria y subir desde allí como los señores.

La subida (desde Queralbs) tiene un desnivel acumulado de +2000 metros en un total de 13 km aprox. Lo principal era subir cada uno a nuestro ritmo, no es cuestión de ahogarse des del inicio y acabar pagando demostraciones de fuerza a partir de los 2000 metros de altura, donde la concentración de oxígeno es menor y donde a veces el correr se hace harto complicado.

Como que en el grupo hay distintos niveles quedamos en zonas para reagruparnos y seguir después hasta arriba. La primera en Núria, de Queralbs a Núria tardo 57 minutos, a buen ritmo, sin cebarme pero sin parar, poco después van llegando el resto del grupo, ¡se nota que estan en forma!

De allí salimos todos a ritmo suave para iniciar el camino al Puigmal, poco a poco se estira el grupo hasta quedarnos dos delante, vamos hablando tranquilamente hasta… silencio, completo silencio, síntoma de que vamos justos justitos, mejor guardar el aliento para dar pasos que para explicar batallitas.

Poco a poco el cielo se empieza a cerrar y los truenos hacen su aparición, gracias a Dios no es tormenta eléctrica, algo que nos hubiese hecho darnos la vuelta de inmediato. El tramo de la tartera se hace duro, duelen las lumbares, hace frío… y empiezan a caer las primera gotas. La gente que sube o baja abrigada con prendas de Gore Tex se queda mirando a esos dos locos que suben con poco más que un pantalón de lycra y una camiseta de manga corta… (¡nadie dijo que fuéramos normales!). Llegamos arriba con un tiempo de 2 h 28 min, foto de rigor, abrigarse y esperamos a que suban los demás… o no, porque empieza a llover más fuerte y el frío arrecia. Nos vamos para abajo. A media subida encontramos a dos más del grupo, les quedan 500 metros para llegar arriba, si, no, si, no y de repente empieza a granizar, piedrecitas pequeñas pero que no dejan lugar a dudas a la opción a escoger. Para abajo todos a la voz de ya.

Es en estos momentos donde no puedes dudar mucho en la montaña. Si vas preparado no debería haber mucho problema (siempre y cuando no exista riesgo de tormenta eléctrica) pero con mallas de lycra y un cortavientos que no repele el agua… ¡no te lo pienses mucho!

En la bajada los pierdo, me giro para ver si vienen y ya no están, ahí no te puedes para a esperar, empapado de agua y con el cuerpo caliente, sería peor el remedio que la enfermedad, así que para abajo hasta llegar a Núria.

Ya llegando al santuario cojo a dos integrantes del grupo que decidieron girar visto el tiempo que hacía, uno con problemas de estómago (esas sales…), decidimos vernos ya en Núria.

En media hora nos encontramos todos, estamos empapados, al bar a coger algo de calor, un refresco, una cerveza y al cabo de 1 hora para abajo otra vez.

De nuevo bajando me giro a ver si vienen pero ya no me sigue nadie. Ahí es donde veo la gran diferencia entre el esfuerzo en su deporte y en trailrunnear, la fuerza excéntrica de los músculos no la trabajan (¡¡espero que hoy no tengan agujetas!!) y de ahí que les cueste bajar con más agilidad. Me paro debajo de un puente donde pasa el río, es un placer meter las piernas en agua fría, hasta los muslos, me gustaría que estuviese más fría pero todo no se puede tener. Una vez sales de allí parece que puedas correr otros 20 km sin problemas.

Cuando llegan salgo, calcetines, zapas y para abajo. Al final subir y bajar me ha llevado un tiempo en movimiento de 3 h 15 min. quizás podría haber bajado un poco más el tiempo, ya que en las bajadas las piedras estaban muy mojadas y las zapas no han acabado de agarrar todo lo que hubiera querido, pero contando con los descansos se equilibra algo la balanza.

Está claro que este tipo de entrenos se tienen que repetir, pasamos un día en grande y si más no… ¡¡nuestras risas las echamos!!

Para acabar os dejo un vídeo en medio de la tartera del Puigmal en el momento que empieza a granizar, ¡placeres de la montaña!

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Publicado el 9 de septiembre de 2012 en Entrenos, trailrunning y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Bona crònica crack….!

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