Archivos Mensuales: octubre 2012

19ª La Marxassa, otro tipo de trailrunning

El pasado sábado 20 de octubre se volvió a realizar la caminata popular conocida como La Marxassa, 65 km con 3900 de desnivel acumulado, saliendo desde el Montseny y llegando a Mataró. En su 19ª edición presentaba una pequeña modificación del trazado que no tenía porqué alterar ni kilometraje ni altimetría de la misma.

Como he dicho se trata de una caminata popular donde se mezcla gente que la hace integramente caminando, otros con la táctica CaCo (Caminar-Correr) y otros que la hacen en su mayoría corriendo, son los que comen ya en casa.

Resulta otro tipo de forma de ver el trailrunning, muchísimo más popular, en forma de caminata o CaCo, pasando un buen día distendido en la montaña con unos avituallamientos de 10 en los que muchos ya los pueden cantar de carrerillas.

A las 5:30 de la mañana se nos convoca en la Ermita de Sant Simó de Mataró, lugar de llegada de la prueba. Desde allí nos trasladarán en autocar hasta el Montseny. Una vez dentro se intenta dar una cabezada, pero resulta complicado, mucha gente que se conoce del circuito de Marxas de Resisténcia y comentan jugadas, así como otras marxas que han realizado. No hay manera de dormir una horita de más.

7:00 de la mañana, frontales encendidos y listos para tomar la salida, primeramente un amago, hasta que la organización nos para y nos indica que tienen que dar ellos la salida (obvio si no fuese por la picaresca de algunos). Se da la salida y me encuentro algo retrasado, empezamos a caminar en bajada pasando por un sendero estrecho lleno de piedras húmedas que patinan de lo lindo, algún trasero besa el suelo y yo estoy a punto.

Es en estos momentos cuando me pongo de los nervios, gente que intenta adelantar por donde no puede, gente saltando de lado a lado, etc… y no llevamos ni 1 km de una cursa de 65!!! Desembocamos en una pista algo más ancha y ya podemos empezar a correr, llano y ligera bajada lo que da para empezar a calentar las patas bien.

Poco a poco voy adelantanto a corredores, algo de forma me queda todavía de los entrenos que hice para Cavalls. En el llano puedo correr bien y en las subidas troto bastante cómodo. Sigo adelatando a gente pasado el pueblo de Montseny dirección Fontmartina, por momentos no veo a nadie más delante, pero seguro que no voy en cabeza, no he recuperado tanto tiempo a los primeros.

Levanta el día y ya no es necesario el frontal, seguimos subiendo y cual es mi sorpresa cuando empiezo a adelantar a gente que es imposible que hayan salido a la misma hora que yo, primero porque han tenido que correr mucho para estar a esas alturas tan delante, y segundo porque su “fisonomía” no da para un corredor que vaya cómodo en las subidas… Se confirma que hay gente que ha salido antes de la hora.

Llegamos al primer avituallamiento, donuts, y somos 4 gatos, un donut, café solo y a seguir. Empieza una bajada hasta Sant Celoni con alguna pequeña subida de por medio. Por rato no encuentro a nadie, ni por delante ni por detrás. Bajando por un trozo asfaltado adelanto a dos corredores más. Al poco tiempo se me junta un corredor que venía por detrás y seguimos a ritmo hasta Sant Celoni. Durante la bajada no encontramos a nadie y comentamos que seguramente tiene que ir más gente por delante, que no puede ser que vayamos primeros.

Una vez en el avituallamiento de Sant Celoni, gominolas (ya os he dicho que es muy popular), encontramos a dos corredores más en él. Un poco de coca-cola, un par de gominolas, una barrita que llevaba, cargamos agua y a seguir. Un corredor habia salido ya. Poco más adelante le alcanzamos y nos da la sorpresa del día. Vamos los primeros. No hay nadie más por delante.

Regulando fuerzas caminamos rápido en las subidas, nos coge el otro corredor que había en el avituallamiento de Sant Celoni y formamos un grupo de 4. Dos de ellos llevan mejores piernas que yo y se empiezan a distanciar, decido no seguirlos, mejor llegar que reventar a medio camino.

Después de una parada técnica (causa mayor…) me coge el que va 5º. Con él llegamos hasta el avituallamiento de Sant Martí del Corredor, vermut, trotando. En ese momento justo está saliendo uno de los que iba delante. Comemos algo y a seguir, aquí cogemos el GR 92 y todo pista hasta llegar a Vallgorguina. Aquí empieza a pasarme factura el gripazo que cogí después de Cavalls y el haber estado 3 semanas parado. Me empiezo a enrampar, sobretodo los gemelos y las piernas me empiezan a doler. Finalmente el otro corredor sigue a su ritmo y no le puedo seguir.

Llegando a Vallgorguina adelanto a uno de los corredores que iba en cabeza, tiene problemas en una de las rodillas, le doy un ibuprofeno, me ofrezco a quedarme con él pero me dice que tire, que se encuentra bien y que llegará hasta Vallgorguina. Justo antes de llegar me despisto y me meto por una urbanización, paso justo por detrás del avituallamiento en el Pavellón sin verlo y sigo los carteles que indican la cursa. Cuando me doy cuenta que no está el punto de control allí retrocedo y voy a donde estaba el avituallamiento el año pasado, como que ha llovido lo han cambiado de lugar. Total que pierdo unos 10-15 minutos en los que me adelanta un corredor.

Una vez en el avituallamiento, butifarra, mesas puestas, porrón de vino, me ofrecen un bocadillo de butifarra… pero si me como eso lo más seguro y que lo saque en menos de 2 km. Cojo un plátano, otra barrita, hidratos en bebida y a seguir. Justo cuando estoy saliendo aparece otro corredor, tal como voy con las rampas y el dolor de piernas ya sé que me cojerá.

Empiezo la subida hacia el Corredor, de aquí hasta Mataró es todo bajada. Voy regulando, a buen ritmo, pero regulando. En el llano se me hace muy complicado trotar, sigo enrampándome por todos lados. En 5 km desde el anterior avituallamiento ya estamos en el del Corredor, limonada.

Otra barrita, un gel y a seguir. Pregunto si tienen sal para poder mezclarla con agua pero no tienen. Pues nada, a seguir sufriendo un poco. Me quiero quitar la tierra de las zapas pero me resulta hasta complicado. Da igual, sigo para abajo. Después de pasar un sendero estrecho acabamos en una pista y de allí hasta abajo… gas… si puedes claro.

Tengo que parar a estirar un momento y es justo ahí cuando el corredor que venía por detrás me adelanta. Intento seguir su ritmo pero me resulta imposible, se me suben los gemelos. En ese momento empieza a cambiar el chip, el modo “llegar como sea” se pone en marcha. Me dosifico. Me obligo a correr 700 metros y a caminar 300. Así voy cogiendo un ritmo llevadero.

Llego al último avituallamiento, coca y carquinyolis,  y los pillo comiendo, son las 14:47 de la tarde, sólo me quedan 5 km. Allí vuelvo a pedir sal pero sólo tienen un aderezo raro para comidas… bueno, ni que sea eso, algo de coca-cola y para abajo.

Ya lo tengo, sigo trotando y caminando ya en rara ocasión. Hace rato que veo Mataró y casi que ya lo puedo “oler”. Cruzamos la carretera de Mata, llego a otra pista y 2 km más adelante a la calle en bajada que me lleva hasta la llegada. En estos momentos ya no te duele nada.

Llego y me dan la noticia, 6º clasificado, tiempo de 8:04:57. Teniendo en cuenta que di dos vueltas de más en Vallgorguina podría haber bajado de 8 horas. Pero de todas formas no esta mal. No me voy a quejar.

Al final hemos pasado una muy buena mañana de sábado, en la montaña, corriendo y disfrutando de los caminos. Y lo mejor de todo… ¡llegaba a casa justo a tiempo para echarme la siesta!

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Un poco de conciencia

Este fin de semana ha vuelto a pasar. Distintas pruebas, distintas condiciones y seguramente distintos casos. Este fin de semana han muerto (que yo sepa) 3 personas en cursas, dos en cursas de montaña y una en medio maratón.

En la Tenerife Blue Trail, prueba de montaña con distintas distancias, un participante varón de 42 años murió mientras disputaba la Media debido a un paro cardiorespiratorio.

En el Grand Raid de la Reunión, más conocido como la Diagonale des Fous, se encontró a un participante muerto a causa de una caída de 30 metros.

Y hoy en la Media Maratón de La Bañeza (León) ha fallecido otro corredor.

No quiero entrar a tratar cada uno de estos casos ya que, sin tener todos los datos, no se puede decir a causa de qué se dan estos casos que tanto desagradan a los que participamos en pruebas atléticas. Pero tristemente de un tiempo a esta parte cada vez más encontramos una falta de conciencia por parte de muchos que ponen su vida en riesgo sin ellos mismo saberlo.

No es necesario correr una Ultra de montaña, ni hacer un Ironman, ni cosas por el estilo. La mayoría de la gente de a pie no sabe que el mayor de los riesgos les puede venir en una cursa de 10 km, o de 5 km o en un medio maratón.

Correr un Ultra de montaña es totalmente destructivo a nivel articular y muscular, preguntádle a cualquier médico y os podrá decir lo que piensa, pero este mal se contrarresta con el entreno y “habituando” al cuerpo a las cargas de trabajo que se hacen durante los meses previos a una cursa de este tipo.

Esto no quita que en las salidas de algunas pruebas de montaña podamos encontrar a gente que no haya entrenado más de 20 kilómetros… y encima con poco desnivel. No resulta extraño entonces empezar a sufrir a partir del kilómetro 30 y seguramente para el kilómetro 40-50 ya no puedan ni con su alma.

Desde un buen comienzo debemos de ser conscientes de cuáles son nuestras limitaciones físicas… y psicológicas. Tenemos que tener los pies en el suelo y no imaginarnos que puedo hacer esto, puedo hacer aquello, etc… cuando realmente sabemos que ni estamos preparados ni hemos entrenado conscientemente. Y psicológicamente más. Resulta muy duro estar en medio de la noche, con la soledad de la luz del frontal siguiendo una pista o sendero durante horas estando solo, así como superar los momentos de “crisis” que nos puedan suceder a lo largo de las carreras.

Hace unos años en las salidas de estas pruebas sólo estábamos unos “locos” que nos daban por correr un montón de kilómetros sabiendo que al final nos dolería todo, de un tiempo a esta parte cada vez más son los que se “cuelan” aquí muchas veces sin saber a lo que se exponen.

Pero como os decía, esto no es lo peor. Los peores casos los podemos ver en cursas populares de 5 km, 10 km y media maratón. El hecho de que estas pruebas tengan un caracter “muy popular” invitan a mucha gente sedentaria a apuntarse. Gente que no tiene una preparación física mínima para realizar estas pruebas y que como resulta que son “las cursas del barrio” se inscriben arrastrado por el boom de los últimos años. Resulta habitual avanzarlos en cursas (tienen la manía de ponerse siempre delante) y escuchar su respiración y saber que van al límite… y encima no saben respirar.

La mayoría de ellos no se han hecho un electrocardiograma en mucho tiempo (por no decir que no se lo han hecho nunca) y mucho menos se han realizado una prueba de esfuerzo para saber su estado.

Una prueba de esfuerzo te puede salvar la vida. Recuerdo hace un tiempo en mi anterior trabajo se le detectaron a dos personas distintas problemas con el corazón, gracias a una prueba de esfuerzo. No es que no pudieran hacer deporte, todo lo contrario, pero debían de hacerlo concienciados de sus limitaciones y controlados por un pulsómetro. Sólo se les hacían pruebas de esfuerzo a los mayores de 50 años, lo que resulta un error ya que hasta con 20 es mejor hacerse una prueba de esfuerzo.

Tenemos que ser conscientes de donde nos metemos, qué hacemos y qué objetivos nos marcamos. En base a esto tendremos que ir construyendo poco a poco nuestro organismo para afrontar esos esfuerzos. Pero siempre con un poco de conciencia por favor.

Novedades Salomon 2013

En la recta final del año 2012 muchos empezamos a pensar en la próxima temporada. Insaciables. Así nos podríamos definir la mayoría de corredores de montaña, no hemos acabado una cursa o un entreno que ya estamos pensando en la siguiente.

Lo mismo nos pasa con el material. Almenos a algunos entre los que me incluyo. Hace apenas 1 mes y medio adquirí mi último par de zapas y ya estoy fisgoneando con novedades y nuevas cosas que las marcas punteras puedan sacar a la venta (que no provar con sus pros) para el público en general.

Si hablamos de marcas punteras en el trailrunning, entre algunas otras, tenemos que mirar hacia Annecy casa de la francesa Salomon que cuenta con una “plantilla” de trailrunners que quitan el hipo.

De todas las novedades que Salomon tiene preparadas para su lanzamiento durante el 2003, principalmente en primavera, me gustaría destacar 3, las cuales ya se presentaron en la feria Outdoor Retailer Summer Market a principios del mes de agosto.

La primera novedad sera la adaptación más “ergonomicamente” de las ya conocidas Hydrapacks. Se lanzará el Salomon Sense Hydro S-Lab pack. En la actualidad podemos encontrar las Hydrapacks en dos tamaños, Soft flask en 148 ml. y Soft flask en 237 ml.

Los que ya dispongáis de estos Soft Flask habréis podido comprobar de la comidad que representa salir a correr con uno de ellos en la mano, no molestan, apenas pesan y no es tan “engorroso” como correr con un bidón de 500 0 750 ml enganchado a la mano.

Con el Salomon Sense Hydro S-Lab pack se va un paso más allá y se acopla un Soft Flask a un guante y con un cierre para sostenerlo mejor. Totalmente ergonómico. El guante utiliza Sensifit y se muestra totalmente suave y ventilado con un buen agarre del Soft Flask que hace que no tengamos que ir “sujetando” con nuestros dedos la botella constantemente.

Puede ser un buen artículo de venta… para los que les moleste tener que sujetar un Soft Flask, personalmente llevo 1 mes corriendo con uno de ellos en la mano para mis tiradas de 20-25 km y resulta cómodo incluso sin el guante.

La segunda novedad a destacar serían las próximas Salomon Sense Mantra… y no penséis que me he equivocado al escribir la palabra que sigue a Sense.

En la pasada edición de Cavalls de Vent 2012 una de mis curiosidades era saber con qué zapatillas iban a correr los pros. Así Kilian calzaba unas Sense (al igual que Núria Picas), Kupricka nos sorprendía con sus típicas minimalistas, Emma Roca con sus inseparables Hoka, Tófol con unas Slab 4 y dos “sorpresas”; la primera, ver a Miguel Heras con unas SpeedCross 2 (las utiliza mucho) y la segunda… ¿Qué zapatillas lleva Emelie Forsberg?

Las Salomon Sense Mantra las han definido como el “paso previo al minimalismo”, entendiendo minimalismo como zapas de drop igual o inferior a 4 mm. Como escribí en posts anteriores la adaptación al minimalismo debe de hacerse lenta y paulatinamente, de lo contrario podemos a llegar a provocarnos lesiones.

Con las Mantra podremos ir adaptando nuestra forma de correr más hacia la técnica correcta para correr “minimalista”. De una forma natural el tipo de zapa nos hará correr más de metatarso pero sin llegar a abandonar la protección y amortiguación que necesitamos todavía para este paso al minimalismo. Además con el sistema EndoFit nos permitirá la opción de correr sin calcetin para poder tener todavía un mejor contacto con el suelo sin que las pequeñas piedras que puedan entrar en la zapa nos hagan parar continuamente.

Y la tercera novedad, algo en lo que hace tiempo se viene trabajando (pude encontrar algunas fotos hacia el mes de junio), unas zapas a las que he marcado para tenerlas como “exposición” en el comedor de casa. Las Salomon S-Lab Sense Ultra.

A la mayoría si os hablo de las Salomon S-Lab Sense ya no os tengo que descubrir nada, podéis encontrar multitud de “reviews” que dan amplia explicación de la grandeza de estas zapas. Pero… (siempre existe un pero) ¿¿se podía gastar un runner de “a pie” más de 150 € en unas zapas que, según la marca francesa, no nos recomendaban alargar su vida más allá de los 200 km?? Para muchos esto representa zapatillas nuevas cada… ¡¡dos semanas!! Cierto es de que se tratan de unas zapas específicas de competición, que no deberíamos utilizarlas para entrenar, etc… etc… Pero somos como somos y nos gustaría llevarlas puestas hasta para andar por casa.

Las Salomon S-Lab Sense Ultra no pierden el alma de las Sense, continúan siendo unas zapas para competición, con un drop de 4 mm y a falta de conocimiento de PVP seguro que estaran en la línea de sus hermanas. Pero a diferencia de las Sense con estas podremos alargar su vida más de esos 200 km, han añadido una suela algo más duradera, más reforzada en la zona del talón y… y han dejado todo lo demás como las Sense, porque esos es lo que son, unas Sense en toda regla.

Estas zapas siguen estando bajo el marco conceptual de “voladoras”, presentándose ultra ligeras, con lo que para corredores con ritmos de carrera que no sean altos no es la mejor de las opciones.

Como véis esto es un no parar… ¡Quién da más!

Corriendo con huaraches

La mayoría de corredores de montaña sabemos lo que son unas huaraches. Si no sabemos lo que son seguro que nos sonará Tarahumara. ¿Ahora si no? Los Tarahumara o “rarámuri” son la tribu mejicana que viven en el territorio de Chihuahua y en el que gira el libro “Born to run”

Las huaraches son las sandalias con las que corre esta tribu centroamericana. Como os podéis imaginar, ni suela de Vibram, ni control de pronación, ni Flexitendon, ni puntera reforzada y mucho menos media suela. Correr con huaraches es lo más cercano a correr “bare foot” que se puede. Lo siguiente casi que seria arriesgarnos a correr descalzos.

¿Por qué de esta explicación? La mayoría de nosotros entendemos el minimalismo como esto. Correr con unas zapatillas sin amortiguación, sin control de pronación, sin… vaya con lo mínimo de lo mínimo. Harina de otro costal sería el si entendemos el minimalismo tan solo enfocado al tema de las zapas o como plasmé en una entrada anterior, un minimalismo más generalizado.

Dentro del mundo de las zapas minimalistas podemos encontrar muchas marcas especializadas en zapatillas bare foot y grandes marcas comerciales que han dado un giro a su filosofía para introducir este tipo de minimalismo dentro del consumidor final.

Entre ellas podemos encontrar unas con un drop 0, 0 mm entre la zona delantera de la puntera y la zona del talón, totalmente planas. O zapas con un drop 4, 4 mm de diferencia de altura entre la zona delantera de la puntera y la zona del talón.

Seguramente estas últimas sean las más recomendadas para gente que quiere pasar de unas zapas tradicionales (las que todos entendemos como neutras, supinadoras o pronadoras) a unas de filosofía minimalista. Con estas todavía podemos llegar a encontrar “algo” de amortiguación. Las zapas con un drop 0 serían el paso definitivo hacia el minimalismo más “puro” pero se necesita una correcta adaptación de más de un factor a ellas.

Las zapatillas minimalistas (o con drop igual o inferior a 4mm) nos pueden ofrecer un mayor contacto con la superfície por la que corremos, podemos sentir mejor el terreno… y seguro que vamos a sentir cada una de las piedras que pisemos.

Pero no se trata de ponerse unas zapas minimalistas y echarse a correr como si lo hubiésemos hecho toda la vida. Algunas marcas incluyen instrucciones de cómo debe de ser la correcta adaptación de los corredores a este tipo de zapatillas ya que toda nuestra técnica de carrera va a cambiar.

Con zapas “habituales” tendemos más a talonar que a correr de metatarso, la mayoría de nosotros alargamos la zancada pensando que así avanzaremos más y más metros y nuestro cuerpo recibe unos impactos “que pa qué”.

Sólo tenemos que fijarnos en una cosa. Los corredores que hacen de los 10 primeros en un maratón. ¿Cómo corren? Cuerpo ligeramente adelantado, rodillas ligeramente elevadas, la pisada la realizan justo debajo de su torso tranzando un línea recta perfecta y… corren de metatarso. El contacto del pie con el suelo se hace con la parte delantera del pie, sin llegar a talonar de una forma exagerada o casi nula.

El hecho de correr con “huaraches” o con zapas minimalistas va a hacer que nuestra técnica de carrera cambie completamente, digamos que vamos a ir más “revolucionados” en cuanto a cadencia de pisada y nuestra zancada va a ser más corta por el mero hecho de no talonar.

De aquí que se indique que el cambio a correr con zapatillas minimalistas sea progresivo y pueda durar hasta más de 6 meses hasta que nuestro cuerpo esté totalmente adaptado. Se utiliza una musculatura que hasta el momento la teníamos “dormida” por llamarlo de alguna manera.

Os puedo contar una experiéncia personal que tuve al respecto. En mis inicios en el mundo del running compré unas zapas “baratas” de unas grandes superfícies francesas especializadas en deporte (eran el tope de gama pero seguían siendo “baratas”), por aquel entonces ni había escuchado hablar de bare foot y mucho menos de huaraches. Estas zapas no tenían ni control de pronación, ni media suela, ni nada por el estilo. Y digamos que tenían un drop de 4 mm.

Me acostumbré a correr con ellas, hacía tiradas hasta de 30 km. Corrí el medio maratón donde hice marca personal (1h 33min 47seg, no es nada del otro mundo pero para ser mi primera media… y única de asfalto). Hasta entonces bien, algún dolor en alguna rodilla pero por otro motivos.

Después de esa media decidí comprarme unas buenas zapas porque esto del running me estaba enganchando. Venga, 140 € en unas zapas con control de pronación, media suela, super amortiguadas, etc… Y la primera me la pegaron en la frente. Salí a correr el primer día 10 km y cuando llegué a casa los isquios me dolían como en la vida, los tibiales más y mi forma de correr empezaba a cambiar… a peor. Después de 1 mes me adapté a las nuevas zapatillas, pensaba que ya todo había pasado hasta que en medio de una ultra de 65 km… la fascia lata de mi pierna derecha dijo basta. Ni subir, ni mucho menos bajar y ya ni hablamos de llanear.

La solución al final fueron unas plantillas que corregían mi pisada y el “genu varo” de mis piernas. Cosas de estar medio mal hecho.

A día de hoy no me imagino corriendo con minimalistas (consultado a un médico deportivo amigo mío) ya que las cintillas no me aguantan el dolor. Des de que corro con plantillas no he vuelto a tener dolor… y he hecho semanas seguidas de 100 km (más de 2 y de 3).

Con esto no critico a los que corren con huaraches o “minimalistas”, entiendo que cada uno tiene que ver con qué se siente más cómodo y echar a correr. En ocasiones dejarnos guiar por modas puede hacer que nuestro cuerpo lo pase peor sin tener necesidad.

Ahí radica el hecho de conocerse. Escucharse a uno mismo es básico, ¡con huaraches o con unas Hoka!

Minimalismo 1.0

En la pasada edición de Cavalls de Vent me rondaba una duda. Seguramente una tontería para muchos pero una curiosidad para mi (y para alguno más tengo que confesar).

Entre el cartel de participantes elites que acudían a la cita de Bagà se encontraba Aton Kupricka, corredor del equipo New Balance. A Kupricka se le ha empezado a conocer (muchos corredores de montaña le conocíamos de hace tiempo) hace relativamente poco en nuestro país. No resultaba muy extraño decir su nombre y que la gente te mirara con cara de extrañeza, bueno también decías el nombre de Kilian Jornet y te miraban con la misma cara, gracias a un programa de TV3 parece que ahora todo el mundo se íntimo suyo.

Kupricka es el actual abanderado del minimalismo, con todo lo que ello abarca. Escucharlo hablar sobre minimalismo es escuchar cómo explica una filosofía de vida en vez de hablar de las zapatillas que lleva (en lo que sólo se fijan muchos).

La duda que me rondaba por la cabeza antes de la Cavalls era si Kupricka sería capaz de correr con sus New Balance Minimus la dicha cursa.

Es cierto que ha corrido muchas pruebas de trail running con ellas, pero la orografía de la cursa que pasa por la Serra del Cadí tiene zonas algo “especiales” para ese tipo de zapa (y más con las condiciones climáticas del fin de semana de la carrera).

Nos plantamos en la salida y… allí aparece él, con sus New Balance Minimus dispuesto a correr una prueba con 12000 metros de desnivel acumulado. Cierto es que para la segunda mitad de la prueba pueden paracer un buen calzado (mucha pista para poder correr bien), pero para la primera mitad, a mi modo de ver, más técnica y con bajadas más “especiales”  las veía una apuesta arriesgada.

Pero no era el único que corría con las “mal llamadas” zapas minimalistas. No. Jornet, Picas, Conway y más atletas del Salomon team y otros que no eran del Salomon team corrieron con “minimalistas” también.

Nadie se piense que me he vuelto loco no, Kupricka corrió con unas New Balance con un drop (diferencia de la suela entre la parte delantera y la trasera) de 4mm, y los otros corredores antes mencionados corrieron con las Salomon Sense… con un drop de 4 mm igualmente.

En el libro “Born to Run” de Christopher McDougall se explica la procedencia del minimalismo, la tribu de los Tarahumara que podían correr millas y millas en sus sandalias y la história de Caballo Blanco.

Al igual que entiende Kupricka, en el libro se entiende el minimalismo no sólo como con qué tipo de calzado corremos, si no con el hecho de correr con “lo mínimo”, en general.

A mi modo de entender comparto en gran parte la visión de este minimalismo, el salir a correr con el menor equipamiento posible pero con el necesario, no por llevar cuanto menos mejor tenemos que forzar una “pájara” en un entreno largo o no cargar con un cortaviento en salidas en las que nos va a hacer falta.

Recuerdo que en mis primeras salidas largas por alta montaña (más de 2500 metros) mi Salomon Skin Slab 5L parecía que iba a reventar. No cabía nada más. Cosas y cosas y más cosas por el simple hecho de “por si acaso”. Hasta el punto en que en muchas ocasiones se ha hecho hasta incómodo el correr con ese “lastre” en la espalda.

En la última Cavalls recuerdo haberle dicho a mi compañero; “- Creo que llevo demasiadas pocas cosas en la mochila”. Incluso llevando el material obligatorio y algo más, tenía la sensación de que llevaba poca cosa.

Esta claro que cambia mucho si se trata de un entreno donde no nos pueden “asistir” en ningún punto o si estamos en una cursa donde encontraremos un avituallamiento cada X kilómetros y encima una bolsa a mitad de recorrido (de aquí que muchos élites vayan con lo mínimo, por el buen soporte que tienen en algunos puntos de la cursa).

El tema de las zapas da mucho de si, incluso pudiendo llegar a afirmar que corro minimalista…. pero con unas zapas con control de pronación y plantillas. Pero esto ya es motivo para verlo en la siguiente entrada del blog.

¡Salud y metros!

Se veía venir…

Antes de ponerme a escribir hoy me gustaría que quedase claro que no pretendo ofender a nadie ni enfadar a la gran familia del colectivo trail running, mucho menos a empresas privadas que hacen esfuerzos para atendernos en momentos complicados.

Como todos sabéis este fin de semana pasado se disputó Cavalls de Vent 2012. Podría escribir una crónica de mi participación pero no serviría de nada. Del mismo modo que de poco pueden haber servido las indicaciones que di sobre el recorrido dadas las condiciones meteorológicas del sábado.

El viernes en el briefing previo de carrera ya nos avisaron. El parte meteorológico era muy impredecible y no se podía afirmar con ciéncia cierta que condiciones nos encontraríamos al día siguiente. Dadas estas circumstáncias la organización planificó 2 recorridos alternativos (como en el año pasado) y la opción de retrasar la cursa en el caso de que haciendo esto pudiésemos salir “en seco”.

Efectivamente salimos en seco con un cielo amenazador hasta llegada la hora y media de cursa. En ese momento las primeras gotas nos hicieron ser optimistas y seguir para poco después tener que parar a colocarnos los impermeables. Algunos teníamos la esperanza de que cesara pronto.

Lejos de nuestra realidad no cesó. Ya en Niu de l’Àliga empiezan los abandonos, todo y no ser un punto de abandono la organización gestiona la evacuación de más de 100 personas.

El terreno se volvía impracticable, bajando del Coll de la Trapa hasta Serrat tardamos en bajar un sendero que se baja en 5 minutos normalmente como unos 25. Una pisada en falso era ponerse perdido de barro.

A todo esto la temperatura baja y la lluvia que se intensificaba por momentos. Todo empezaba a tener mala pinta para los “populares”. ¿Sólo? No, los profesionales también se veían obligados a retirarse por hipotérmia en Prat d’Aguiló.

Camino de Prat d’Aguiló todo empieza a dejar de tener sentido, cada vez tengo más frío y abrir las barritas para comer se hace harto complicado. De ahí a las primeras sensaciones de hipotérmia hay una delgada línea. A mi compañero, tocado en una rodilla, le digo que mejor dejarlo en Prat d’Aguiló, no me lo estoy pasando bien y no tiene ningún sentido seguir en estas condiciones. Tenemos más a perder que a ganar. La montaña no quiere que hoy se la moleste y así lleva 8 horas advirtiéndolo.

Dentro del refugio de Prat d’Aguiló la escena es casi de la guerra civil. Gente con mantas térmicas, una estufa rodeada, castañeo de dientes por doquier, hipotérmias, suero, etc… Abandonamos. En poco tiempo nos devuelven a Bagà. En la cena lo comentamos con más amigos, lo nuestro es un hobby, para pasarlo mal no nos pagan.

Al día siguiente al despertar mi compañero me dice que alguien ha muerto en la cursa. Mazazo. Se veía venir. En aquellas condiciones no se podía esperar nada bueno. En el desayuno nos reparten el comunicado de la web y alguien tweetea el nombre de la persona. Teresa. Se me hiela el cuerpo. Entro en la página de corredors.cat y se confirman todos mis malos augurios. Teresa Farriol. Se veía venir y esta vez le tocó a ella desgraciadamente.

Se me cruzan por delante la conversación que hemos tenido con ella esta mañana, estaba animada, quería hacer sub 17, su marido Pau le haría seguimiento en algunos puntos de control y ella se mostraba contenta. Nos animaba a seguir adelante para bajar de sub 16. Gastamos bromas y seguimos cada uno a nuestro ritmo. Más adelante, en el Coll de Comafloriu la volvería a pasar, ¿Cómo vas Teresa? Bien, bien! algo de agua pero bien! iba mejor abrigada que yo. Y ni falta hace decir que tenía mucha más experiéncia que muchos de los que estábamos allí.

En la habitación de al lado donde dormíamos se encuentra uno de los chicos que saco a Teresa de la Serra Pedregosa. Nos cuenta con la voz entrecortada la situación de anoche. La verdadera situación y no la que se ha contado en los medios. Patético.

No es el momento de hacer leña del árbol caído pero esto se pudo atajar antes. Si se hubiese hecho la opción de 48 km hubiese sido más segura, no hubiésemos pasado por temperaturas tan bajas y seguramente todos estaríamos hoy en casa con nuestros seres queridos.

Entiendo que recortar una prueba no es del agrado de un organizador, mucho menos cuando has traído a los mejores corredores del mundo, pero no todos somos capaces de hacer el recorrido en 10 horas. Muchos en 8-9 horas todavía estaban a medio recorrido al borde de la hipotérmia.

Espero que lo sucedido este fin de semana nos sirva a todos, corredores primero y organización después, para aprender una lección de qué debemos hacer en cada una de las circunstáncias.

Desgraciadamente nadie nos va a devolver a Teresa.