Rock running o algo parecido

imagesDesde hace 15 días mi labor profesional me ha trasladado de la verde Catalunya a la marrón Fuerteventura. Muchos rápido me dijeron que menuda envídia, sol, playas, buen tiempo, tranquilidad… y verdad no les faltaba,  si se lo hubiesen dicho a alguien a quien le gusta la tranquilidad, las playas, etc…

Por el buen tiempo y el sol les doy la razón y a veces buenas dosis de tranquilidad ayudan a medio desconectar de ir a la carrera en medio de una gran ciudad como Barcelona. Pero ¿que pasa cuando nos gusta correr por la montaña? Aquí empezaron mis dolores de cabeza previos a llegar a la isla majorera.

Cierto es que la mayor montaña de la isla se encuentra en el sur y tiene “escasos” 800 metros de altura sobre el nivel del mar. Pero claro, comparado con algunas de las zonas por donde solía entrenar se le quedan cortos. Valga decir que hay carreras de montaña donde la cota máxima son 500 metros y al final se suben más de 1300 positivos, así que excusas no tengo.

Viendo el paisaje uno se va haciendo a la idea, saldré a correr e iré allí arriba, espero hacerlo en tanto tiempo, luego puedo cruzar para allí, a ver si llego a aquel pueblo des de casa corriendo, etc… Nada más lejos de la realidad que acabar calzándose las zapas y salir a patear terreno.

En casa dejé mis Salomon Slab 5 Softground, algo me decía que Fuerteventura y Softground no iban de la mano. Acabé echando al equipaje mis viejas Slab 3 desgastadas, casi llegando al nivel de unas Sense… o de lo más parecido a barefoot, les faltan suela y taqueado por todos los sitios. Después de 3 km corriendo me di cuenta de que había sido una sabia elección. En muchos momentos me he acordado de algunos amigos que corren con drop 0 o drop 4, ¡no personalme quiero imaginar el dolor de pies que tiene que ser los primeros días corriendo por aquí!

Si los anglosajones le llaman fellrunning y nosotros hemos adoptado el concepto de trailrunning (en ocasiones equivocado), se podría decir que en la isla canaria se debería de llamar rock running, porque de eso se trata literalmente, de correr entre piedras o correr esquivando piedras.

Algunos pensaréis que bueno, en la península también hay zonas en las que se corren por piedras, esquivándolas, saltándolas, etc… Ya os puedo avanzar que poco tiene que ver. Aquí todos tus pasos van a parar a una piedra, pongas donde pongas el pie te encuentras una piedra volcánica, la propiocepción se vuelve imprescindible, pisar mal y tobillo torcido. En las subidas y en el llano al trote se puede llevar medianamente bien, pero en bajadas y cuando imprimimos algo de velocidad a nuestro ritmo… ¡cuidado!

images2La verdad es que resulta divertido, curioso y un terreno nuevo con el que experimentar.

Otro de los puntos a acostumbrarme, la falta de sombras, no hay ni un árbol que te de cobijo. En la última cursa que realicé en Catalunya, la Marató de la Vall del Congost, en las zonas sombrías me acordaba de que no tendría ese resguardo en la isla y efectivamente, dos horas de carrera por la montaña me han servido para tener ya las primeras marcas en las piernas de los pantalones y los calcetines así como las mangas de la camiseta (porque correr sin camiseta puede acabar siendo un calvario).

Pero como bien dicen los entendidos, la capacidad de adaptación es la que marca a las personas… así que ¿porqué no pensar en Marathon des Sables 2014?

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Publicado el 12 de abril de 2013 en Entrenos, trailrunning y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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