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Minimalismo 1.0

En la pasada edición de Cavalls de Vent me rondaba una duda. Seguramente una tontería para muchos pero una curiosidad para mi (y para alguno más tengo que confesar).

Entre el cartel de participantes elites que acudían a la cita de Bagà se encontraba Aton Kupricka, corredor del equipo New Balance. A Kupricka se le ha empezado a conocer (muchos corredores de montaña le conocíamos de hace tiempo) hace relativamente poco en nuestro país. No resultaba muy extraño decir su nombre y que la gente te mirara con cara de extrañeza, bueno también decías el nombre de Kilian Jornet y te miraban con la misma cara, gracias a un programa de TV3 parece que ahora todo el mundo se íntimo suyo.

Kupricka es el actual abanderado del minimalismo, con todo lo que ello abarca. Escucharlo hablar sobre minimalismo es escuchar cómo explica una filosofía de vida en vez de hablar de las zapatillas que lleva (en lo que sólo se fijan muchos).

La duda que me rondaba por la cabeza antes de la Cavalls era si Kupricka sería capaz de correr con sus New Balance Minimus la dicha cursa.

Es cierto que ha corrido muchas pruebas de trail running con ellas, pero la orografía de la cursa que pasa por la Serra del Cadí tiene zonas algo “especiales” para ese tipo de zapa (y más con las condiciones climáticas del fin de semana de la carrera).

Nos plantamos en la salida y… allí aparece él, con sus New Balance Minimus dispuesto a correr una prueba con 12000 metros de desnivel acumulado. Cierto es que para la segunda mitad de la prueba pueden paracer un buen calzado (mucha pista para poder correr bien), pero para la primera mitad, a mi modo de ver, más técnica y con bajadas más “especiales”  las veía una apuesta arriesgada.

Pero no era el único que corría con las “mal llamadas” zapas minimalistas. No. Jornet, Picas, Conway y más atletas del Salomon team y otros que no eran del Salomon team corrieron con “minimalistas” también.

Nadie se piense que me he vuelto loco no, Kupricka corrió con unas New Balance con un drop (diferencia de la suela entre la parte delantera y la trasera) de 4mm, y los otros corredores antes mencionados corrieron con las Salomon Sense… con un drop de 4 mm igualmente.

En el libro “Born to Run” de Christopher McDougall se explica la procedencia del minimalismo, la tribu de los Tarahumara que podían correr millas y millas en sus sandalias y la história de Caballo Blanco.

Al igual que entiende Kupricka, en el libro se entiende el minimalismo no sólo como con qué tipo de calzado corremos, si no con el hecho de correr con “lo mínimo”, en general.

A mi modo de entender comparto en gran parte la visión de este minimalismo, el salir a correr con el menor equipamiento posible pero con el necesario, no por llevar cuanto menos mejor tenemos que forzar una “pájara” en un entreno largo o no cargar con un cortaviento en salidas en las que nos va a hacer falta.

Recuerdo que en mis primeras salidas largas por alta montaña (más de 2500 metros) mi Salomon Skin Slab 5L parecía que iba a reventar. No cabía nada más. Cosas y cosas y más cosas por el simple hecho de “por si acaso”. Hasta el punto en que en muchas ocasiones se ha hecho hasta incómodo el correr con ese “lastre” en la espalda.

En la última Cavalls recuerdo haberle dicho a mi compañero; “- Creo que llevo demasiadas pocas cosas en la mochila”. Incluso llevando el material obligatorio y algo más, tenía la sensación de que llevaba poca cosa.

Esta claro que cambia mucho si se trata de un entreno donde no nos pueden “asistir” en ningún punto o si estamos en una cursa donde encontraremos un avituallamiento cada X kilómetros y encima una bolsa a mitad de recorrido (de aquí que muchos élites vayan con lo mínimo, por el buen soporte que tienen en algunos puntos de la cursa).

El tema de las zapas da mucho de si, incluso pudiendo llegar a afirmar que corro minimalista…. pero con unas zapas con control de pronación y plantillas. Pero esto ya es motivo para verlo en la siguiente entrada del blog.

¡Salud y metros!

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Cavalls de Vent tramo 5

Refugi del Gresolet (1243 m) – Ermita Sant Martí (990 m) – Refugi Sant Jordi (1565 m) – Bagà (786 m), 26 km.

De todos los tramos descrito en estas anteriores entradas este es el más largo de todos. Nos vamos a enfrentar a 26 km como un único tirón pero que, como veréis, nos van a pasar mucho más rápido que, por ejemplo, los 28 que habían des de la salida hasta el refugio del Serrat de les Esposes, en el que la mayoría de gente puede tardar unas 5-6 horas. Como veréis a continuación hay muchos tramos corribles y a buen ritmo, en el caso de que tengamos algo de fuerzas guardadas.

Salimos del Refugi del Gresolet por la parte de atrás y encaramos la pista que nos viene adelante, van a ser unos 200 metros hasta que encontremos a nuestra izquierda un pequeño sendero señalizado con las marcas de la cursa. Ahí iniciaremos el ascenso al Coll de la Bauma (1577 m). No se trata de un gran desnivel acumulado, ya que tan sólo vamos a subir 300 metros de desnivel positivo, pero dependiendo de cómo hayamos comido anteriormente se nos puede atragantar más o menos.

Al principio cruzaremos un pequeño bosque con suelo de tierra y con raíces de árboles de por medio, al ser en subida no hay mayor problema que asegurar bien nuestros pasos para no resbalar en algún momento, para posteriormente pasar a un camino ancho lleno de hojas de los árboles que cubren nuestras cabezas. En el último tramo de ascenso volvemos a coger un sendero estrecho y con algo más de desnivel hasta llegar arriba. Sin darnos cuenta ya habremos superado un Coll más en busca de nuestro objetivo, por lo que seguiremos restando kilómetros.

Pasado este Coll aparece ante nosotros un ligero descenso en el que se puede correr bien, o si más no trotar, el piso no muestra complicaciones, inicialmente por un sendero para pasar después, a la altura de Els Terrers, a una pista. Nos dirigimos hacia el Coll de la Bena (1439 m), paso que apenas se aprecia con un ligerísima subida más anecdótica que sufrida.

Seguimos adelante y llegando a un punto donde encontramos una pista ancha de frente que nos llevaría hasta Gisclareny, tomamos un sendero estrecho a izquierdas, iniciamos el sendero y a nuestra izquierda pasamos junto a la Font del Coll de la Bena, la última vez que pasé por allí iba seco de agua y todo y eso, decidí no beber allí, me dió poca confianza.

Sendero abajo vamos avanzando bajando del Coll de la Bena y en dirección a nuestro próximo avituallamiento, nos encontramos con una sendero con el piso de tierra y lleno de hojas muertas de la arboleda que nos acompaña, hay que vigilar ya que con la humedad del rocío podemos sufrir algún resbalón. Intermitentemente también encontraremos alguna piedra suelta que no nos será de más importáncia a la hora de esquivar.

Llegados al Collet de Murcarols (1151 m) pasamos a una pista ancha (esta pista es la misma que cruzamos en el Coll de la Bauma y… la misma por la que llegamos al Refugi de Lluís Estasen). Continuamos por esta pista con ligero descenso hasta dejarla por otra más estrecha que nos aparece a nuestra izquierda que nos hace llegar hasta la Ermita de Sant Martí del Puig (990 m).

En Sant Martí del Puig encontramos de nuevo otro avituallamiento, este compuesto por bebidas, gominolas, galletas y bollería. Miguel Heras llegó aquí con un tiempo de 7h 17min en 2011. Este representará el último punto en el que podamos abandonar. Si decidimos salir de aquí tenemos que saber que ya deberemos de llegar a meta con nuestros própios recursos.

El avituallamiento lo encontramos en lo que sería el “patio” de la ermita, salimos de él y cruzamos la pista que hemos dejado para adentrarnos de nuevo en un sendero algo más ancho que los que hemos encontrado hasta ahora. Este sendero nos hará ir hasta una pista que nos llevará hasta Cal Cerdanyola. Aquí encontraremos una fuente donde, en caso de havernos olvidado de cargar agua en Sant Martí, podremos aprovisionarnos.

Dejamos la pista que gira a derechas y tomamos el camino que encontramos a nuestra izquierda. El sonido del agua del río se hace notar y en condiciones de calor, se agradece remojar las piernas allí.

Empezamos la subida hacia el Refugi de Sant Jordi por els Empedrats. Inicialmente el camino que nos encontramos es de tierra, básicamente sendero en el que vamos ganando altura muy poco a poco. Es llegado ha els Empedrats, própiamente, que el camino se transforma en un contínuo saltar entre bloques de piedra, cruzando el pequeño riachuelo de lado a lado en un par de ocasiones. Esta parte resulta una buena excursión para poder hacer con niños dejando el coche en Cal Cerdanyola y subir hasta St. Jordi y después Coll de Pendís (a apenas 1,5 km).

Subiendo els Empedrats dejaremos en un par de ocasiones senderos estrechos en el Estret d’Escriu que nos harían llegar a Escriu, por donde sigue la cursa, para eliminar la picardía de algunos… el control en el Refugi de Sant Jordi.

Seguimos subiendo por el Torrent del Pendís y después de aparecer a un claro podremos ver las luces del refugio al que nos dirigimos, hay que subir hasta él para el control y avituallamiento y después bajar otra vez un poco (10 metros) por el mismo camino para coger la ruta que nos llevará hasta Bagà.

En el Refugi de Sant Jordi (1565 m, km 72,54) encontramos el último avituallamiento hasta llegar a meta. Aquí encontraremos bebida, fruta, frutos secos, gominolas, bollería y caldo. El vencedor de la pasada edición llegó a este punto en 8h 01min.

Salimos del refugio, bajamos 10 metros y giramos a izquierdas, empezamos con unos metros llanos para rápidamente empezar una bajada hasta Escriu, se trata de un camino ancho (no es ni mucho menos una pista) en el que encontramos bastante piedra suelta, pero en el que se puede correr bien. Si cogemos un buen ritmo en este tramo podemos adelantar mucho tiempo.

Al final de esta bajada encontraremos una casa a mano derecha del camino, Escriu, en este punto llanea unos metros para después empezar la subida al Coll d’Escriu (1509 m) y última subida en nuestro itinerario. La subida se inicia por la pista por la que vamos para después de unas curvas dejarla por un sendero (aquí no recuerdo si a izquierdas o a derechas, ya que la última vez que pasé me colé y seguí por la pista que nos hace llegar al mismo sitio), en la parte final de este sendero la subida es pronunciada y si vamos justos de fuerza se nos va a hacer algo larga.

Una vez llegados arriba vemos la pista que dejamos anteriormente y la que debemos de seguir, a partir de aquí TODO bajada… y de las rápidas. Recomendable volver a comer algo en este punto para que nos ayude a llegar con fuerzas durante la bajada y el tramo final.

Iniciamos la bajada por una pista ancha pero con un piso irregular, muchas piedras sueltas en el camino y surcos de agua que ha bajado préviamente por allí. También encontraremos hojas muertas durante todo el tramo. Si todavía nos quedan fuerzas podemos coger una buena velocidad de cruzero de aquí hasta el final, sin cebarnos, pero sin parar. La bajada se alarga y alternamos curvas a izquierdas y curvas a derechas y llegados al Clot d’en Pere debemos seguir por la pista principal ya que a nuestra derecha aparecerá un camino con un cartel que pone Bagà, este camino nos haría llegar a la carretera sin pasar por el pueblo de Grèixer (a 4 km de meta).

Continuamos bajando y llega un punto en el que cruzamos una especie de puente y el camino empieza a llanear, en la distancia podremos ver las luces del pueblo de Gréixer (1102 m), dejamos el pueblo a nuestra izquierda y seguimos bajando por la pista que tenemos delante, curva a derecha abierta, curva a izquierda cerrada, pendiente, una señal de ceda al paso y… salimos a la carretera que viene de Bagà y se dirige al Coll de Pal.

Tomamos la carretera dirección Bagà, 100 metros de llano para ir perdiendo pendiente, seguimos avanzando a buena velocidad, trotando pero sin parar. Con el asfalto nuestras articulaciones puede que nos duelan algo más, pero ya lo tenemos. En 4 km podremos decir que hemos acabado Cavalls de Vent 2012. El tiempo será lo de menos.

Llegados a Rigoréixer dejamos a nuestra izquierda un edificio y a nuestra derecha un área de picnic. Unos metros más adelante giramos a derechas por la pista en ligera bajada que nos aparece delante. Cruzamos el puente hacia el otro lado y volvemos a ir a parar a un sendero estrecho. Básicamente en ligerísima bajada y llaneo y con algún pequeño repecho de 10 metros. Vamos a desembocar a una pista algo más ancha y al Cámping Bastareny.

Bajamos un trozo hormigonado, giramos a la derecha, 50 metros más y estamos en la carretera que lleva a Gisclareny. Giramos a la izquierda y en poco más de 1 km estaremos en nuestro destino. Llegando a Bagà giramos a la izquierda y… aparece ante nosotros una subida en asfalto de 150 metros, con algo de desnivel para ya nuestras fatigadas piernas, pero ya que estamos aquí y nos queda nada… ¡es el momento de marcarse una serie hasta arriba!

Acabamos el repecho, giramos por una calle y callejeamos muy poco para salir a las escaleras de delante de donde nos hacen el briefing el viernes. Ya estamos, la gente nos aplaude. El tiempo da igual. 20 metros, cruzamos el arco de llegada, suena el chip y se acabó. ¡Somos finishers de Cavalls de Vent 2012! (Miguel Heras marcó récord en 2011 con un tiempo de 8h 57min)

Una vez en meta es hora de saludar a los que conozcamos, abrazarnos y si hace falta llorar de emoción, ¿porqué no?

La organización nos dirá dónde podemos ir a buscar la bolsa que dejamos en Prat d’Aguiló, allí mismo tendremos comida, pasta principalmente, para reponer fuerzas y recuperar algo (si es que podemos recuperar algo). También hay un servicio de fisioterápia para que nos puedan atender en caso de que lleguemos con la musculatura sobrecargada o con una ligera tendinitis.

De allí a descansar todos y a la entrega de premios al día siguiente.

Esta ha sido una pequeña descripción del recorrido de Cavalls. Espero que os haya sido de ayuda a conocer un poco más el recorrido y si más no, haceros una idea de lo que viene después de cada refugio. En el briefing del viernes (hoy) explican mejor que yo el recorrido, por lo que es muy recomendable ir. También nos tendrán al día de las últimas predicciones meteorológicas para saber si vamos a ir más o menos “hidratados” durante la prueba.

Deseo que todos los que participéis tengáis una buena cursa y podáis cumplir vuestros objetivos. A los que no podáis participar, ¡no os preocupéis! Hay más años que kilómetros, y si más no, siempre se puede disfrutar del recorrido entrenando.

Gracias a todos, ¡Salud y montaña!

Cavalls de Vent tramo 4

Refugi de Prat d’Aguiló (2010 m) – Refugi de Lluís Estasen (1668 m) – Refugi del Gresolet (1243 m), 14,4 km

En el primero de los post explicativos de la Ruta de Cavalls de Vent escribí que partía el recorrido en 4 tramos, cuando realmente tendría que haber dicho en 5 tramos. Fallos de cálculo que espero me podáis perdonar, ¡prometo no añadir más kilómetros!

En nuestra última entrada nos quedamos cambiándonos de ropa y comiéndonos el plato de macarrones con atún en el refugi de Prat d’Aguiló. Y como también escribí anteriormente, a mi parecer, aquí empieza la cursa para muchos. Devolvemos la bolsa a la organización y nos disponemos a empezar a subir al Pas de Gosolans (2430 m), será la última vez que estemos por encima de los 2000 metros de altura.

Una vez dejada la bolsa cogemos el sendero que hay a la derecha de los stands de la organización para empezar nuestra ascensión, el primer tramo es suave, con piso de tierra y prado que no hace incómodo nuestro avance. Si subimos de día veremos a lo lejos diminutas personas que avanzan por la subida, si por el contrario la noche nos ha ganado terreno las vistas serán espectaculares, un goteo de frontales que se mueven como luciérnagas en la oscuridad de la montaña. Simplemente precioso.

A medida que vamos ganando altura la pendiente se acentúa y el terreno cambia. Empezamos a encontrarnos más piedra y dejamos atrás el sendero de tierra, el prado ya es una utopía. Seguimos por camino estrecho dejando a nuestra derecha y al fondo de todo el refugio de donde hemos salido, todavía podremos ver cómo van llegando corredores y cómo el movimiento es frenético allí abajo.

En poco más de unos 40 minutos estamos arriba (hablando siempre de mortales, extraterrestres a parte), a partir de aquí una pequeña bajada de 300 metros y encaramos el camino hacia Serra Pedregosa. A nuestra izquierda quedará el Comabona, des de donde se accede por un sendero que pasamos de largo. Rápidamente empezamos a llanear por un prado hasta llegar al Clot Palomar donde giraremos levemente hacia la derecha y el sendero se convertirá en piedra suelta y tierra, este tramo de día es muy bonito y si nos coincide en una puesta de sol más todavía (si esta nublado no veremos ni una ni la otra cosa muy a nuestro pesar).

Salimos de este tramo compuesto por piedras y nos dirigimos, todavía llaneando y en un ligero descenso hacia Prat Llong, volvemos a ganar velocidad corriendo a través del prado que nos rodea. Tenemos que llegar hasta el final del prado y después girar a nuestra  izquierda para seguir con el camino, este se convertirá rápidamente en una pista estrecha y llena de piedra suelta en la que deberemos correr con cuidado ya que cualquier pisada en falso puede hacer que nos torzamos un tobillo con cierta facilidad.

La bajada que viene por delante es de este estilo, pista estrecha, con piedra suelta y ligera inclinación. Después de un buen rato bajando por esta pista y con unos zig-zags por camino más estrecho llegaremos a una pista más ancha y con mejor terreno que nos llevará hasta el siguiente refugio, Lluís Estasen.

Antes de llegar debemos superar esta pista que se hace muy larga pero en la que podemos correr… y a muy buen ritmo. Empieza el momento de sacar aquello que hemos ido reservando hasta ahora para poder imprimir algo de velocidad a nuestros pasos, pista ancha, buen piso y en ligera bajada. Ideal para ganar algunos minutos al crono o para trotar y recuperar algo las piernas, dependiendo de cómo vayamos, pero sobretodo, terreno ideal para comer, comer y volver a comer.

Siguiendo por la pista la dejaremos por un sendero que asciende a nuestra derecha, empieza a ganar algo de desnivel con rapidez y en breve empezamos a escuchar el motor de la “burra” a gasoil que tienen encendido para dar luz, 3 minutos más y veremos la luz del refugio.

Llegamos a Lluís Estasen (1668 m) y encontramos el CP7, con un avituallamiento de bebidas, frutos secos, algún pastelito, galletas, gominolas y té caliente. Miguel Heras llegó aquí en 5h 59min. El tiempo en que alguno de los mortales llegábamos a Serrat de las Esposes… ¡27 km atrás! Los que lleguen a este refugio de día se pueden considerar unos privilegiados, las vistas del Pedraforca des de aquí son impresionantes. Se erige delante nuestro imponente. En este punto podemos llevar ya unas 12-13 horas de cursa tranquilamente.

Salimos del refugio dirección sud siguiendo las marcas de la organización y pronto tomamos un camino estrecho a nuestra izquierda, a través de él volvemos a la pista que hemos dejado anteriormente, la cruzamos y nos introducimos en otro sendero estrecho. Aquí rápido se empieza a ganar desnivel y desnivel y desnivel, la bajada es pronunciada y en condiciones de que esté mojada es muy resvaladiza. No se trata de una bajada técnica pero si que se trata de una bajada en la que hay que poner los 5 sentidos para no dar con nuestras posaderas en el suelo (y ojalá si pasa sean las posaderas). Nos encontraremos trozos en los que tendremos que saltar algún pequeño desnivel, muchas raíces por el suelo y alguna que otra piedra por medio.

Durante la bajada cruzaremos un tramo donde se suele encharcar bastante de agua. Se encuentra en un trozo donde dejamos este camino estrecho y pasamos a uno más ancho, dependiendo de dónde pisemos podemos llenar nuestra zapatilla de barro… o puede que nos llegue hasta el tobillo.

Pasado este camino más ancho volveremos a introducirnos en un sendero más estrecho, la bajada ya no es tan pronunciada como anteriormente y ahora podemos trotar con más facilidad. Si se pasa con la luz del día se puede ver al fondo el Refugi del Gresolet. Seguimos trotando hasta que dejamos de perder desnivel y el camino llanea. En poco menos de 4 km hemos perdido 400 m de desnivel, un 10% negativo de media que nos hace ver el fuerte desnivel inicial del tramo.

Justo antes de llegar al refugio emprendemos una ligera subida de 300 metros que nos llevará hasta el jardín que hay delante del refugio. En el Refugi del Gresolet volvemos a encontrar un avituallamiento completo, bebida, caldo, fruta, frutos secos, pan con tomate y el año pasado tenían pasta. Este punto también es punto de abandono. Igual que en los anteriores. Organización, dorsal y para casa. El campeón del año pasado llegué aquí con 6h 23min des de la salida. Media hora tardó des de Lluís Estasen hasta aquí. La gente de “a pié” tardamos poquito menos de 1 hora en hacer este tramo. Teniendo en cuenta que probablemente lo pasemos de noche y debamos ir con cuidado en la bajada inicial.

En este refugio es importante volver a comer. Nos queda una subida no muy larga pero si muy cansina seguida de una bajada hasta el siguiente avituallamiento y deberemos ir cargado de fuerzas. Tenemos que pensar que a partir de este momento todos los kilómetros que vamos pasando descuentan.

A partir de aquí sólo nos faltará un último tramo, el más largo, 26 km pero el más corrible de todos los tramos, lo que hará que si hemos guardado fuerzas (como os venía anunciando en anteriores entradas) podamos pasar estos km con bastante rapidez (comparando el tiempo que llevamos hasta ahora).

Mañana el último tramo, Refugi del Gresolet (1243 m) – Refugi de Sant Jordi (1565 m) – Bagà (786 m).

Cavalls de Vent tramo 1

Aprovechando estos pocos días que quedan para el Ultra de la sierra del Cadí, voy a intentar explicaros el recorrido de Cavalls dividido en tramos a lo largo de 4 entradas.

Para la división de los tramos me baso en algo muy personal o si más no cómo planifico mentalmente mi cursa para ir avanzando y estructurando poco a poco la que se me viene encima…

TRAMO 1: Bagà (786 m)-Refugi Niu de l’Àliga (2520 m) – 13,61 km

No me he equivocado con las alturas no. Tampoco me he equivocado con el kilometraje. En el primer tramo de Cavalls, el que va de la salida, ese momento mágico en el que suena “El último mohicano”, hasta llegar al Refuigio de Niu de l’Àliga vamos a ascender +1734 m en 13,61 km de distancia, o lo que es lo mismo, nos enfrentaremos a una pendiente media del 12,74%… teniendo en cuenta que alguna ligera bajadita y algún que otro llano nos vamos a encontrar. Todo esto para empezar a calentar la musculatura, y los pulmones, porque a partir de pasados los 2000 metros de altura la falta de oxígeno empezará a hacer mella en nuestros músculos.

Una vez dada la salida des del centro del pueblo de Bagà (plaza de las arcadas) bajamos por la calle principal y hacemos un corto recorrido de poco más de 1 km por 3-4 calles del pueblo, calles anchas donde no se estorba la gente pero que sirve para estirar algo el grupo. Pero sólo algo.

Rápidamente nos encontraremos con un tramo de carretera que nos llevará hasta el primer contacto con una pista de tierra que dejaremos para seguir ganando metros por un sendero “monte a través” a nuestra izquierda. Es bastante común que se formen tapones en el inicio de estos senderos, el grupo no se estira los suficiente en esos escasos kilómetros previos y todavía estamos muy frescos y nos vemos capaces de hacer alardes de fuerza.

Por este sendero seguiremos ganando altura, en algunos tramos llanea un poco más y en otros el desnivel se constata al inicio del repecho, nada por lo que preocuparse.

De vuelta cruzaremos una pista y de nuevo a otro sendero estrecho, aquí casi que hay que pedir tanda para poder entrar, el tapón que se forma es bastante grande y algunos no nos cargamos de suficiente paciéncia como para esperar (ni que fuésemos a quedar los primeros…). Más adelante encontraremos un tramo llano en el que se puede trotar bastante cómodo, estirando un poco las piernas.

Después de haber vuelto a ganar altura nos cruzaremos con una pista que seguiremos a mano izquierda. Son unos 2 km de pista ancha, donde al trote se va cómodo ya tiene poca inclinación. Esta pista nos llevará hasta el “Paller de Dalt” a través de unos zig-zags que hace, propicios para seguir la distancia más corta entre dos puntos, la linea recta.

En el “Paller de Dalt” nos encontramos una esplanada que nos lleva hasta el inicio de la subida a la Collada Grossa, aquí el desnivel se acentúa y seguramente debamos seguir el paso que llevan los que nos preceden… o los que van detras deban llevar nuestro paso, ya que se hace complicado el poder adelantar.

Salidos de la Collada Grossa giramos a la izquierda y encaramos el camino hacia el Canal de la Mata, aquí la vegetación se cierra y el camino se nos oscurece un poco, el suelo se encuentra salpicado de piedras sueltas durante al menos 400 metros, después volvemos a salir a un sendero donde seguiremos ganando altura hasta cruzar la carretera que se dirige al Coll de Pal. En este punto nos encontraremos a bastante gente animando.

Cruzada la carretera seguiremos ganando altura por un camino más abierto y después de un par de zig zags llegaremos al Cap de la Devesa donde se allana el camino y las piernas nos pediran trotar un poco. Más adelante encontraremos a nuestra derecha la carretera que hemos cruzado antes y un párking de tierra y giraremos en bajada hacia la izquierda. De aquí hasta llegar a nuestro primer avituallamiento encontraremos todo bajada.

Llegamos al Refugi del Rebost (km 7,50 – 1640 m), primer avituallamiento, el ganador de la anterior edición (Miguel Heras) llegó a este punto en 53:20. Este primer avituallamiento se basa principalmente en líquidos, algo de fruta y alguna gominola. Si vamos bien y llevamos líquido suficiente se podría llegar a no parar aquí.

Saliendo del Rebost tomamos el camino a derechas y después de cruzada la pista empezamos a incrementar la inclinación, pasamos por una fuente a nuestra izquierda y cruzamos un pequeño prado con bastante pendiente, cruzamos otra vez la pista y seguimos ganando inclinación hasta llegar a un sendero estrecho a mano izquierda en el que se pueden recuperar bastante bien las piernas, y el que vaya bien puede trotar. Al final de este sendero volvemos a coger inclinación hasta cruzar una pista que deja a la derecha otro párking de la carretera que sube al Coll de Pal.

Cruzamos de frente y volvemos a coger un sendero lleno de raíces que nos llevará hasta el Pla de Bagà, pasamos de ir cerrados por los árboles a un prado amplio donde simplemente tenemos que seguir recto… hasta que giramos a la izquierda. Justo de frente veremos una pista por donde puedan subir 4×4… y nos acordaremos de toda la subidita que llevamos ya, pero justo en ese punto es donde se gira a izquierdas para dirigirnos a un tramo estrecho y llano hasta llegar a les mines de la Barita.

Des de este punto veremos parte de lo que nos queda por delante de subida, la subida hasta la Collada de Comafloriu (2184 m). Después de llanear un poco rápidamente nos encontraremos con una pared que nos hará relentizar nuestro paso. Encontraremos principalmente suelo de tartera con piedra suelta y más arriba pasto.

Llegados a la Collada… veremos todavía que hay que ascender algo más, cruzamos el prado que tenemos delante y seguiremos ganando metros y metros. Una vez arriba podremos contemplar como la vegetación cambia bastante, pasamos a ver rocas y piedras y sorteamos algún paso entre rocas para llegar al Cap del Serrat Gran (2402 m). Aquí ya vemos nuestro primer objetivo, el Refugi de Niu de l’Àliga, pero nos queda un último esfuero.

Después de una bajada algo pronunciada por camino estrecho de tierra y con piedras en los márgenes iniciamos la corta subida al Puig de Comabella, aquí iremos cresteando y si decide hacer viento ese día… soplará y soplará. Pasados 10 minutos llegaremos a una planicie donde un último repecho de 100 metros nos llevará a Niu de l’Àliga (2520m y 13,61 km, Miguel Heras llegó aquí en 1:42:04) para poder disfrutar de las impresionantes vistas que hay des de aquí y poder “asaltar” el segundo avituallamiento, líquidos, fruta, frutos secos y alguna gominola (el año pasado rascamos hasta galletas).

Este es el primer tramo que me marco en la cursa, son casi 14 kilómetros continuos de subida, con algún pequeño descanso que sirve para estirar las lumbares y las piernas y en el que hay que regular mucho. Es el tramo donde más desnivel positivo acumulado seguido vamos a encontrar. Empezar fuerte aquí, por la inércia de la cursa, porque todavía vamos frescos y nos sentimos con fuerza, etc… puede significar pagarlo más adelante.

En este segundo avituallamiento es recomendable comer, comer y beber. Pensad que el corredor medio puede llegar aquí con 3h  – 3h 45 min des de la salida de la prueba, si no hemos comido durante el trayecto hasta aquí ahora es el momento.

Si el día amanece frío, aquí arriba hará mucho más, hace cerca de 1 mes (1 de septiembre) con día frío y rachas de viento fuertes la sensación térmica era de estar bajo cero. Unos guantes, unos manguitos y un gorro de running son materiales que ocupan muy poco y que nos pueden prevenir de pasar más frío (recordad que el calor se va por los extremos del cuerpo).

Para el tramo des de el Rebost hasta Niu también son recomendables unos bastones, ya se que todos queremos parecernos a los que van rápido y llegan primero que van casi casi que en calzoncillos (que le pregunten a Krupricka) pero unos bastones en pendientes con mucho desnivel nos ayudarán a descargar las lumbares y a reducir la fatiga en nuestros cuádriceps e isquiotibiales en un 15-20%.

Mañana os detallo el 2º tramo de Cavalls, corto pero… ¡con un poco de todo!