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Review New Balance Minimus MT10v2 (175gr/4mm drop) 1ª parte

NBHacía tiempo que buscaba un tipo de calzado para correr por la montaña que fuése ligero, que no tuviese la sensación de llevar dos ladrillos en los pies y con los que apenas notase que llevaba una zapa puesta.

Tengo algunos amigos que corren con calzado minimalista, pero siempre me había causado mucho respeto, sobretodo a raíz de tener que hacerme plantillas para correr debido a problemas con la cintilla iliotibial.

Después de algo de tiempo y de recomendaciones varias por parte de @pwitterpunk sobre la comodidad de correr con zapas con poco drop, me decidí tirarme a la piscina y comprar un par para ver como me adaptaba.

 

Primero el hecho de la compra ya fue algo de odisea, en Fuerteventura hablar de New Balance Minimus es como en Barcelona hablar de una pella de gofio… por lo que tuve que tirar de internet para hacerme con mi par. (un día de estos escribiré una entrada en el blog sobre páginas web donde poder comprar zapas y ropa de correr a muy buen precio).

 

Así después de desenvolsar 74,24 € y después de esperar menos de una semana me llegaron las tan esperadas MT10v2.

La primera impresión al recoger el paquete fue… ¿aquí dentro hay unas bambas? Ligereza máxima dentro de la caja, imaginaos al sacarlas de ella.

 

Recuerdo que las tuve en la oficina durante la mañana y todos los que entraban se quedaban sorprendidos, ¿y con esto se corre? Era la pregunta que más me hacían. La respuesta era que no. Con estas no se corre, se vuela.

 

El modelo que escogí es en naranja/gris, que luego no digan que no se nos ve por la montaña.

La cubierta superior esta elaborada con una rejilla microperforada para que pueda transpirar de manera amplia, ya que esta ideada para correr sin calcetines o con una expresión mínima de lo que sería un calcetín.la foto 1

Justo por encima de donde doblan los dedos del pie hay un refuerzo que da la sensación de “apretar” el pie sin llegar a molesar, también este refuerzo le da algo más de consistencia a la zapa.

De la misma manera el refuerzo se hace extensible en la zona del talón para sujetarnos más esa zona de nuestro pie, sabido de la importáncia de la estabilidad todo y ser una zapa minimalista.

 

En el interior no encontramos plantilla, así nuestro pie va a reposar directamente contra el recubrimiento de la suela. De tejido microperforado, la sensación de calzarla sin calcetines resulta comodísima, un guante, sin molestias ni rozaduras por ningún sitio con el paso de los kilómetros que le vamos haciendo (y ya van más de 200).

También se agradece que la lengüeta esté cosida al interior y de esta manera no se mueva dentro de la zapatilla incomodándonos a la hora de correr. Quizás lo que encuentro en falta es un pequeño bolsillo para “esconder” los cordones una vez atados, ya que estos se atan de forma tradicional y dependiendo del grosor de nuestro pie nos puede sobrar lazada.

La suela se la han confiado a los archiconocidos de Vibram, confeccionada con una estructura de panal de abeja y con refuerzos en la zona interior del pie (dedo gordo), zona con la que muchos nos impulsamos. Esta suela se eleva ligeramente también en esa zona hasta media altura del dedo gordo para ofrecernos algo más de protección.

 

Cuando las sacas de la caja hay una pegatina enorme que te advierte que la adaptación a este tipo de zapatillas tiene que ser progesiva y lenta a causa del poco drop que tienen (4mm).  Por lo que cumplir con esta transición resulta un imperativo a llevar a cabo si o si, si queremos prevenir lesiones musculares derivadas del cambio brusco.

 

En la próxima entrada os explico las sensaciones y test después de más de 200 km.

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