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Acelerando por el Congost (XVII Marató de la Vall del Congost)

Domingo 17 de mayo, 4:30 am y suena el despertador. Toca cursa, Marató de la Vall del Congost, toca sufrir y disfrutar, no necesariamente en este orden.

La salida se retrasa unos 15-20 minutos, un accidente en la C-17 hace que algunos corredores lleguen justos de tiempo y la organización decide esperar a que estemos todos los corredores. En la salida nervios, risas, saludos y un detalle. El vencedor de 2011 y 2012, Marc Carós, es el único que calienta. 576_1363542298marccarosok

El día ha amanecido nublado, amenaza lluvia pero eso ya nos va a los correteamos por la montaña, o si más no a algunos. Cierto es que personalmente prefiero algo de calorcito para que la musculatura rinda mejor.

En la salida nos situamos hacia la mitad, insisto en ir más hacia adelante, se va a hacer tapón con solo llegar al primer sendero. Salimos y empiezo a correr, me dicen que siempre me caliento en las salidas, pero la verdad es que tengo la sensación de que voy muy cómodo. Callejeamos un poco por Aiguafreda, una pista ancha y ya estamos, tapón, primer sendero y no falla, pero esto es muy largo.

Después de 2 km iniciamos la primera subida dura dura, pero como que llevamos las fuerzas bien se puede tirar para arriba bien. Algunos tramos invitan a trotar. Una vez arriba salimos a una pista que seguimos en bajada. Empiezo a notarme bien en las bajadas, y eso que yo no bajo nada de nada. Giramos a la derecha por un sendero estrecho y volvemos a bajar, esta vez por terreno más estrecho, húmedo y que hace que las zapas se agarren a las mil maravillas. ¡Qué gustazo bajar de esta manera!

Primer avituallamiento y ni paramos, cogemos el agua y a seguir, cruzamos el río sin mojarnos los pies, menos mal. Y de nuevo a subir y subir camino del Collet del Mas. Alcanzo a un conocido que bajó de 3h en la maratón de Sevilla hace dos semanas, cruzamos un qué tal vas y me suelta que para ir aquí delante tengo que ir muy bien. Se me vienen las dudas, ¿estaré apretando demasiado y lo pagaré después? me digo que da igual, hasta que el cuerpo aguante, si se revienta se revienta.580718_519380218103689_1392401057_n

Llegados al Collet del Mas empezamos una bajada en la que voy avanzando a algún corredor, bajamos por la pista y el GPS me marca 3:45 el km, nada del otro mundo… si no tenemos en cuenta que me faltaban 30km! Dejamos la pista, entramos a un sendero lleno de piedra mojada, el barro y las patinadas están al orden del día, las zapas ya van marrones en vez de negras.

Bajo rápido pero seguro, mirando donde pongo cada pie para no llegar al Paraíso (la zona se llama así) antes de tiempo. Detrás de mi viene otro corredor, justo en el momento que le digo que no bajo más rápido para no abrirnos la cabeza… ¡zas! Al suelo. El Garmin salta por los aires, algún gel cae del bolsillo y el costalazo que me he pegado en la espalda promete. Chapa y pintura en la mano izquierda y una ensangrentada más aparatosa que otra cosa. Con el cuerpo en caliente me levanto, recojo geles y el GPS y a seguir para abajo. Podría haber sido peor.

Llegados al Paraíso empezamos a subir por el falso llano que nos dejará al pie de la subida. Aquí hay que tomárselo con calma. Esta subida y la siguiente te pueden enterrar en la cursa. Alardes de fuerza aquí hacen que la última subida se te haga eterna. Subiendo me pasan corredores, no me preocupa, hoy (no se porqué) voy super en las bajadas y les recupero tiempo a la mayoría de los que me adelantan.

Llegamos arriba y se escucha un silbato y un cencerro. No podían ser otros. Los Koalas la tienen montada. El koala me dice que si que llevo pata, para estar ahí delante. Me ofrece la pócima de los campeones (si queréis saber cual es id a una cursa que organizen ellos), dos tragos y hacia abajo a toda castaña. Encontrarlos aquí arriba es como un subidón, te animan haga el tiempo que haga y desde el primero al último.

Acabar la bajada y te encuentras el km 19, el Pla dels Llobins, aquí se divide la maratón de la media maratón. Empezamos a subir la zona de la cursa que más odio, son apenas 500 metros, pero son una tortura. Un cortafuegos con piedra que patina y con una inclinación importante. Por suerte pasa rápido.

Vamos camino del Purgatori (la zona también se llama así), la subida se hace larga, larga, larga. Me vuelven a adelantar corredores que he pasado en la bajada, pero yo a lo mío. Con mucho esfuerzo ya estamos arriba, solo nos queda llegar hasta el Turó de Tagamanent, km 26 de cursa. En la subida al Turó de Tagamanent empiezan a enramparse los cuádriceps, mala señal, si siguen así las voy a pasar canutas. Arriba hago un par de estiramientos y como que viene bajada me despreocupo un poco.

De nuevo en la bajada le doy un poco de gas, con cuidado de no patinar, pero en los trozos donde el terreno esta húmedo las zapas se me agarran muy bien y puedo arriesgar más que otros corredores. Cruzamos la C-17 por un tunel y cruzamos también el pueblo de Tagamanent.

perfil-marato-valldelcongost_900x477_02ab608ae762275e23ba666064b22ed2Al atravesar el río esta vez si que me mojo hasta las espinillas, ya da igual, 12 km y estaremos en meta. Encaramos la subida a la Trona. El tramo inicial invita a trotar, pero voy algo justo, empieza la táctica CA-CO (camina mucho y corre lo que puedas) y la cantidad de barro que nos encontramos hace que el correr se haga muy pesado. Los corredores de delante se distancian algo y por atrás otros me van cogiendo. Pero otra vez yo a lo mío. No corro contra nadie, sino contra mi mismo y contra el objetivo que me he puesto en la salida. Las últimas curbas de la Trona se hacen duras, rápido viene la bajada y rápido empiezo a pedir paso a los corredores que van por delante mío (como le dije a Dani, hoy no me hubieras pillado en las bajadas).

Lástima que la bajada acaba rápido y volvemos a subir, ya la última, pasado Valldaneu y camino de Grau del Sunyer. Hacemos camino con otro corredor del Spiridon team, en esta subida las luces de la reserva se encienden, hay que guardar algo para el tramo de llano que tendremos arriba y para la última bajada.

En el llano me distancio 200 metros de él, pero me tengo que parar a hacer aguas menores, ya no me aguantaba! Llegamos al avituallamiento del Grau del Sunyer y me encuentro a Angela, me dice que estoy haciendo muy buena cursa y le digo que voy acalambrado. Rápido me dice, plátano, come plátano. Esos momentos en los que no eres capaz de pensar y salen a tu rescate para decirte qué y como. Mil Gracias!

Ya sólo queda la última bajada y en esa curva me vuelvo a encontrar a los Koalas. Me chillán que tengo 15 minutos para hacer sub 6h, que lo luche. Bufff menudo subidón, yo que iba muerto y estos que me acaban de poner a mil! Tiro para abajo como si se acabase el mundo, algún ligero repecho se me hace muy cuesta arriba pero para abajo le doy gas y gas. Salgo al asfalto y se me suben los gemelos, intento controlarlos pero ellos van a la suya. Ya da igual, me queda menos de 1km. A fondo. Llegando a la calle principal la gente te anima, parece que seas el primero que llega. Un diez por estar allí esperando con el fresco que hacía.

Paro el crono en 6h 03min. Por 4 minutos no he hecho sub 6h. Rápido me quito el “pesar” de encima, he hecho 27 minutos menos de la marca que tenía en mente en la salida y he dado todo lo que tenía. No me puedo quejar.

Al final los datos del GPS hablan por si solos, 6h 03min, 3540m de desnivel positivo (más el correspondiente negativo), 2800 kcal consumidas y un dolor de patas que no los da el GPS…

Felicidades a todos los que participaron, acabaran o no. Estar en la salida ya es una victoria.

Montserrat tomada por Piratas

No se asuste nadie, el título no hace mención a la portada de El Mundo de hoy, ni la de ayer, ni siquiera la del domingo. Pero justamente eso fue lo que pasó el sábado 24 de noviembre en las montañas de Montserrat.

Un año más, y con este ya van 4, el equipo Koala’s Team organizaba la “Marató Pirata de Montserrat” que a la vez era el 2º Memorial Claudi Cots y el 1er Memorial Teresa Farriol. Una “cursa” de 42 km de distancia con un desnivel positivo de 2500-2700 (aquí los hay que tienen sus diferencias respecto al desnivel) con salida y llegada en la población de el Bruc y en la que se tomaba la salida por grupos, para ajustarte mejor a tu ritmo.

El grupo de “profesionales” salió a las 2 a.m. de la noche del sábado al domingo, habiendo dado cuenta de una buena cena y mejor sobremesa en un restaurante cercano a la salida. El objetivo era llegar a las 13:00 horas del día siguiente, con lo que queda claro que este era el grupo más “sabio” de todos, iban a disfrutar mucho más que el resto (y sufrir mucho menos).

Los siguientes grupos eran a las 4:00 a.m., las 5 a.m., las 6 a.m., 6:30 a.m. y 7 a.m., dejando la salida a las 8 a.m. para los participantes en la media maratón, todos ellos con el objetivo de llegar de nuevo al sitio donde habíamos salido hacia las 13 horas para después dar habida cuenta del buffet libre del hotel del Bruc.

Inicialmente me inscribí en el grupo de las 6:30 pero un esguince de tobillo 6 días antes me hizo ser un poco más prudente y “regalarme” media hora más de disfrute.

Con estas a las 6 nos empezamos a organizar (por llamarlo de alguna manera ya que a los piratas lo de la organización, la justa y necesaria), un pequeño “briefing” a cargo del guía del grupo de las 6 y a punto para salir. El guía, Carles, ya nos advierte de que el grupo se va a romper subiendo a Sant Jeroni, así que mejor seguir a alguien que lleve un GPS… y si ya lo sabe hacer funcionar mejor que mejor. En ese momento me da la sensación de que Carles es primo hermano de Kupricka… mientras la mayoría vamos con mallas 3/4, mangas largas, guantes y algún que otro gorro, él se nos presenta con pantalón “extra-corto”, camiseta sin mangas… y unos manguitos, no sea que le coja algo de frío.

El primer tramo nos da para empezar a entrar en calor y poder estirar las piernas, corremos a un ritmo suave por una pista entre olivos. Un poco más adelante giramos a la izquierda y empezamos la subida a Sant Jeroni por el camí dels francesos. Aquí veo que voy relativamente cómodo y puedo ir en cabeza del grupo la mayoría de la subida.

Durante la subida algunos nos intentan “eliminar” con la más sutil de las estratégias… a base de gases. El Koala y un servidor vamos en primera fila y por momentos hasta paramos para dejar que “corra el aire”, a Rubén se le nota que no le sentó nada bien la cena del día anterior. Por si fuera poco dura la subida, él nos pone un punto más de riesgo… en busca del límit…

Arriba de Sant Jeroni la niebla es espesa y poco más allá de 20-30 metros se puede ver. Foto de rigor y para abajo, que hace un frío que tira para atrás, y mientras Carles a lo suyo con los tirantes, ¡pero si yo voy tieso y llevo una térmica!

Bajando Sant Jeroni hago lo que mejor se hacer últimamente en las cursas, tropezar y al suelo. Como que ya lo tengo por la mano, hasta parezco profesional cayendo, en vez de espanzurrarme ruedo sobre mi y me vuelvo a poner de pie. Hasta ha quedado bonito me dicen por detrás. Uno que empieza a tener cierto estilo… hasta para caerse.

En la salida Carles nos avisó que el que fuera con él no se perdería. Cierto. No nos perdimos porque íbamos con él, pero desviarnos del camino un par o tres de veces, eso es clase. Volviendo de uno de esos desvíos y siguiendo una bajada se escuchan unos gritos por detrás; – Bueno! Bueno! Bueno! y luego ya vemos una espalda y unas piernas bajando a toda velocidad por el pedregal. Nos acaba de adelantar Jaume Folguera, Guido, que salió una hora después que nosotros… y sólo llevamos 14 km. No hace falta que os diga nada más ¿no? Algunos intentan seguirle en la bajada pero se juegan el físico.

Ya llegamos a Collbató, primer avituallamiento, y este es el mejor momento del día, las 8:45 de la mañana… y para avituallarnos tenemos la combinación perfecta, el sumum de todo pirata, Voll-Damm con donuts. Y lo bien que entran, hasta me tiro a los donetes para acabarlo de arreglar.

De Collbató vamos a subir hacia el monasterio, empezamos subiendo por unas escaleras para después coger un sendero, un poco más arriba nos cruzamos con un montón de gente bajando… que no acaban de entender que suban 40 tipos (bueno 40 tipos y la Muixí) a un ritmito guasón que pa qué. Lo mismo les pasa a los japos que nos cruzamos llegando al monasterio, parece que no les acabe de cuadrar tanto tio en mallas o pantalón corto y corriendo, así que toca “foto-japonesa”.

Salimos del monasterio y vuelven las escaleras, nadie avisó que encendieran las mecánicas y nos toca subir a pata. Parecen interminables, pobre el paleta que las hiciese y se le olvidase algo abajo. Una vez arriba giramos en dirección hacia Sta. Cecilia y nos encontramos a Pau y a Xeix dando habida cuenta de un desayuno… de los de verdad, con café y carajillo de ron incluido. Nos ofrecen pero no me veo capaz de darle un trago al ron en esos momentos. Son muy grandes estos dos, pocos saben disfrutar de la montaña como ellos.

Llegamos a Sta. Cecilia y tenemos el segundo avituallamiento. Después de estos avituallamientos las cursas no volverán a ser lo mismo para mi, aquí tenemos bocadillos, Voll-Damms, Donuts, donettes, bollicaos… ¡¡y una fondué de chocolate con fruta!!! Cualquiera nos arranca de allí para seguir corriendo. Al final Carles nos apremia a seguir porque empieza a hacer fresco.

De Sta. Cecilia vamos en dirección Can Maçana, poco más de 7 km y estaremos allí, en el camino de nuevo más escaleras, mucho más empinadas que las anteriores, y con las piernas que empiezan a recordarme que estoy fuera de forma total. Qué lejos queda el mes de septiembre cuando estaba a tope de caras a Cavalls.

Al final corremos un buen rato por un sendero con multitud de colores y que nos hacen disfrutar al 100% de la mañana. Poco antes de llegar a Can Maçana salimos a una pista y llegamos. Como no podía ser de otra manera allí nos tienen preparada la mejor de las sorpresas… sesión de maquillaje, gafas, guirnaldas y a cazar patos de feria… ¡con su respectivo premio de ratafia! Un poco de minigolf, una xarranca y… Voll-Damm, Donuts, donettes, galletas príncipe, etc… Me giro y vuelvo a ver a Guido, me extraña que esté allí si nos pasó hace años luz ya, pregunto y me dicen que ha dado un rodeo más para que al final le salgan 50 km… sin palabras.

Arrancamos ya hacia nuestro final y aquí ya vamos con la frase de: “Esto en un Ultra se camina ¿no?”, señal de que las piernas van justitas y para pocas carreras cuesta arriba. Pasado un refugio seguimos hacia la Canal del Lloro, por llamarle de alguna manera ya que por allí no bajan ni lloros, ni periquitos… ni cabras. Si no sabes que está allí el camino haces un recto en toda regla.

Finalmente vamos a para a la pista que ya nos lleva hasta el Bruc de nuevo y de donde salimos esta mañana hace ya 7 horas 15 minutos. Y con mi objetivo personal cumplido, no despegarme de “Carles Kupricka” me doliese lo que me doliese.

En la llegada… pues más de lo mismo, Voll-Damm, olivas, chips, almendras, todo un lujo. Aquí también veo por fin a Santi, organizador de La Neorural en Martorelles, pensaba que me lo encontraría cerca del final pero hasta meta no coincidí con él. Me confirma que ha hecho la media ya que sólo esta entrenando 1 día a la semana y para sufrir… mejor sufrir en el buffet del Bruc después.

Cuando todos habían llegado nos dirigimos hacia el buffet del Bruc para dar rienda suelta a la dieta que teníamos cada uno, o lo que es lo mismo, comer, comer y comer.

Y así pasó un más que agradable mañana de sábado, disfrutando de una Maratón de montaña diferente, pero no por eso menos divertida, especial y bien organizada. Sin ningún tipo de duda se convierte des de ya en cita obligada para los próximos años, y prometo hacerla algún día con los profesionales de las 2:00 a.m.

Finalmente dar las gracias a todas las personas que se involucran en hacer posible cursas como estas recibiendo nada a cambio, voluntarios, organizadores, gente de Koala’s Team y cada una de las personas que ha puesto su granito de arena.