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¡Empieza la cuenta atrás!

A falta de dos semanas para Cavalls de Vent 2012 este sábado pasado me tocó el último entreno “largo” antes de la cursa. A partir de ahora queda ir bajando kilómetros y desnivel para mantener y poder llegar fresco el día de la cursa. Al mismo tiempo aprovecharé para recuperar “algo” mis rodillas que también tienen que llegar en perfectas condiciones al día D.

Así el sábado, mientras algunos valientes se atrevían con la Rialp Matxicots y otros se preparaban para la salida de la Matagalls-Montserrat, yo cogía mis trastos y hacia Núria.

Necesitaba hacer cerca de los 40 km y más de 2500 m de desnivel positivo, así que unas de las pocas maneras de hacerlo por la Vall de Núria sin subir 3 veces el Puigmal es hacer la Olla de Núria subiendo des de Queralbs. Aparcar el coche en el párking del cremallera y empezar a subir.

La montaña te regala todo aquello que tu le das. Si la respetas te puedes encontrar el desayuno preparado a primera hora. Si, ¡el desayuno! En esta época las zarzas están llenas de moras dulces y carnosas que te dan un buen “subidón” de azúcar ¡además de una buena ración de antioxidantes!

Empiezo a buen ritmo, teniendo en cuenta que hay que guardar algo de pata para cuando toque la tremenda subida al Puigmal y su famosa tartera, allí donde más de uno empieza a entender lo que significa hacer esfuerzos por encima de 2000 m de altura.

En 1h 05 min estoy en Núria y no paro, de momento a ratos corriendo a ratos caminando rápido he subido bien, las piernas frescas todavía y la respiración controlada, signos de que el “motor” funciona. Sigo subiendo hacia el Puigmal y la verdad es que me encuentro a muy poca gente, me extraña siendo sábado pero bueno, mejor… ¡Toda la montaña para mi!

Una vez arriba del Puigmal la afluencia de público es mayor, el 95% han subido por Fontalba, el tramo de subida más tendido y más “sencillo”. No deja de ser curiosa la cara de la gente que te ve llegar en manga corta y con unas mallas de lycra cuando ellos van abrigados como si estuviesen en el mes de enero… si subieran a ritmo les sobraría más de la mitad de la ropa.

En la cima bocadillo (para qué comerse una barrita si te puedes comer un bocadillo…) abrigarse un poco y a seguir, corriendo a buen ritmo por las crestas y por los característicos toboganes que forman la Olla de Núria. En el cielo ni una nube. Día espectacular. Algo de viento que se puede sobrellevar bien.

Para los que no conozcáis la Olla de Núria, tanto el recorrido como la cursa, se trata de una vuelta por las montañas que rodean el santuario de Núria, todas ellas (Puigmal, Finestrelles, NouFonts, NouCreus, etc…) entre los 2500-2950 metros de altura. Las vistas son espectaculares y se puede realizar en unas 8-10 horas caminando.

Dada la altura por la que se pasa la mayor parte del tiempo sientes cómo pendientes que al lado del mar (donde vivo) las subes corriendo, aquí… bufff falta el oxígeno, las piernas se cargan y puedes llegar a tener una sensación de “vacío” con el paso de las horas. En el fondo… me encanta esa sensación. Es algo con lo que no estoy acostumbrado a entrenar y donde mi cuerpo reacciona totalmente distinto que cuando entreno cerca de casa. Simplemente fabuloso.

Por algún u otro motivo siempre había recortado antes de llegar al Nou Creus, pero te das cuenta que a partir de ahí empieza lo realmente bonito, cadenas montañosas interminables, más “cresteo” que durante el resto del recorrido y una parte final hasta volver a llegar a Núria muy corrible. Des de Nou Creus se puede acceder a más rutas que te pueden llevar hasta las Gorgues del Carançà o a Bastiments y después a Setcases… (ya están avisados por aquí que un día me dejen en Queralbs por la mañana y me vayan a buscar a Setcases por la tarde…)

El día acompaña y el entorno también, de vuelta en Núria comida y para abajo. Pero no antes comprobando cómo en los dedos gordos de los pies (en ambos) se me han hecho unas ampollas bastante feas, queman mucho y hay que ir con cuidado. La parte positiva; ya se donde tengo que ponerme Compeed en CdV.

Llegando a Queralbs parada de rigor en el río para poner mis piernas en agua fría, la recuperación es pri-mor-dial, y nada mejor que una buena sesión de agua helada para activar el retorno venoso y desinflamar las articulaciones del tren inferior. Muchos miran y piensan que estoy loco… pero ¡¡bendita locura si recupera de esa manera!!

Y de nuevo como al principio, la naturaleza te devuelve el respeto que le has dado durante el día y te regala la merienda, más moras cargadas de antioxidantes y dulces para ayudar a recuperar algo más (además del batido de recuperación claro).

Así que al final un total de 37 km para +2611 m de desnivel positivo en 6h 18min. Por la noche estaba apuntado a una cursa nocturna de montaña de 9 km por Canyamars, pero el curar las ampollas era prioritario, ¡mejor perderse una cursa de 9 km que ir a peores y hacer una mala Cavalls!

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Subida al Puigmal con Mad Dogs Barcelona Triathlon

Ayer decidí sacar a unos “tiposhttps://si0.twimg.com/profile_images/2458521179/x35iigb667mej2m8m3ct.jpeg” de su hábitat natural, con algunos integrantes  del grupo Mad Dogs Barcelona Triathlon decidimos salir a “trail runnear” un poco.

Tengo que reconocer que muy bien no me porté con ellos… (o si), ya que no me los llevé a Collserola o al Montseny, si no a todo un Puigmal. Ya que estábamos teníamos que hacer las cosas bien, y mejor subir desde Queralbs a pata que coger el cremallera hasta Núria y subir desde allí como los señores.

La subida (desde Queralbs) tiene un desnivel acumulado de +2000 metros en un total de 13 km aprox. Lo principal era subir cada uno a nuestro ritmo, no es cuestión de ahogarse des del inicio y acabar pagando demostraciones de fuerza a partir de los 2000 metros de altura, donde la concentración de oxígeno es menor y donde a veces el correr se hace harto complicado.

Como que en el grupo hay distintos niveles quedamos en zonas para reagruparnos y seguir después hasta arriba. La primera en Núria, de Queralbs a Núria tardo 57 minutos, a buen ritmo, sin cebarme pero sin parar, poco después van llegando el resto del grupo, ¡se nota que estan en forma!

De allí salimos todos a ritmo suave para iniciar el camino al Puigmal, poco a poco se estira el grupo hasta quedarnos dos delante, vamos hablando tranquilamente hasta… silencio, completo silencio, síntoma de que vamos justos justitos, mejor guardar el aliento para dar pasos que para explicar batallitas.

Poco a poco el cielo se empieza a cerrar y los truenos hacen su aparición, gracias a Dios no es tormenta eléctrica, algo que nos hubiese hecho darnos la vuelta de inmediato. El tramo de la tartera se hace duro, duelen las lumbares, hace frío… y empiezan a caer las primera gotas. La gente que sube o baja abrigada con prendas de Gore Tex se queda mirando a esos dos locos que suben con poco más que un pantalón de lycra y una camiseta de manga corta… (¡nadie dijo que fuéramos normales!). Llegamos arriba con un tiempo de 2 h 28 min, foto de rigor, abrigarse y esperamos a que suban los demás… o no, porque empieza a llover más fuerte y el frío arrecia. Nos vamos para abajo. A media subida encontramos a dos más del grupo, les quedan 500 metros para llegar arriba, si, no, si, no y de repente empieza a granizar, piedrecitas pequeñas pero que no dejan lugar a dudas a la opción a escoger. Para abajo todos a la voz de ya.

Es en estos momentos donde no puedes dudar mucho en la montaña. Si vas preparado no debería haber mucho problema (siempre y cuando no exista riesgo de tormenta eléctrica) pero con mallas de lycra y un cortavientos que no repele el agua… ¡no te lo pienses mucho!

En la bajada los pierdo, me giro para ver si vienen y ya no están, ahí no te puedes para a esperar, empapado de agua y con el cuerpo caliente, sería peor el remedio que la enfermedad, así que para abajo hasta llegar a Núria.

Ya llegando al santuario cojo a dos integrantes del grupo que decidieron girar visto el tiempo que hacía, uno con problemas de estómago (esas sales…), decidimos vernos ya en Núria.

En media hora nos encontramos todos, estamos empapados, al bar a coger algo de calor, un refresco, una cerveza y al cabo de 1 hora para abajo otra vez.

De nuevo bajando me giro a ver si vienen pero ya no me sigue nadie. Ahí es donde veo la gran diferencia entre el esfuerzo en su deporte y en trailrunnear, la fuerza excéntrica de los músculos no la trabajan (¡¡espero que hoy no tengan agujetas!!) y de ahí que les cueste bajar con más agilidad. Me paro debajo de un puente donde pasa el río, es un placer meter las piernas en agua fría, hasta los muslos, me gustaría que estuviese más fría pero todo no se puede tener. Una vez sales de allí parece que puedas correr otros 20 km sin problemas.

Cuando llegan salgo, calcetines, zapas y para abajo. Al final subir y bajar me ha llevado un tiempo en movimiento de 3 h 15 min. quizás podría haber bajado un poco más el tiempo, ya que en las bajadas las piedras estaban muy mojadas y las zapas no han acabado de agarrar todo lo que hubiera querido, pero contando con los descansos se equilibra algo la balanza.

Está claro que este tipo de entrenos se tienen que repetir, pasamos un día en grande y si más no… ¡¡nuestras risas las echamos!!

Para acabar os dejo un vídeo en medio de la tartera del Puigmal en el momento que empieza a granizar, ¡placeres de la montaña!