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Larga vida al Punk Trail

th1A los que nos gusta corretear por la montaña, el asfalto, la arena o cualquier otro medio no tenemos suficiente con los entrenos. Entrenar es divertido, puedes regular en función de si tienes un mejor día o de un día de aquellos en el que las piernas no van para nada. En los entrenos sufrimos, cuestas, series, repeticiones, etc..

 

Pero como que no solo de entrenos vive el corredor, experimentamos una necesidad enfermiza de participar en carreras para poder medirnos a nosotros mismos contra el reloj, las expectativas o (en algunos casos) a aquel compañero de entreno que siempre nos dice que entrena poco y después va fino fino.

 Desgraciadamente dado el populismo que existe hoy en día en cuanto a correr las principales carreras se encuentran masificadas y en consecuéncia… los organizadores (no todos, pero la mayoría) aprovechan para incrementar el precio y así poder hacer cuadrar los números de final del evento.

 Pero al igual que el pueblo de Asterix y Obelix, en el país de las carreras hay un pequeño grupo que se muestra desconforme con el pago en las cursas y actúan en consecuéncia. De ahí el Punk Trail.

 De un tiempo a esta parte crecen las carreras Punk Trail. En su más puro estilo “anárquico” sin pago, muchas sin clasificaciones y todas con muchas dosis de pasarlo bien y disfrutar de una muy buena compañía en la montaña.jabali_ok2-sq

Son cursas donde las inscripciones a veces se limitan al hecho de poder controlar a un grupo de gente y saber quien corre por temas de seguridad.

 Carreras en el que los avituallamientos son especiales. Aquí el que toma acuarius empieza a ser sospechoso y el que toma cerveza resulta un experto en temas de Punk Trail. Los avituallamientos se consiguen gracias a algunas empresas colaboradoras con cierta sensibilidad que ceden productos, y no os penséis que os vais a encontrar un avituallamiento pobre con solo fruta y frutos secos (como te encuentras en más de una carrera de pago), todo lo contrario, en alguna me he llegado a encontrar hasta una Fondue de chocolate con fruta… por no hablar de los donetes, bollicaos, donuts, etc…

 El fin de estas carreras es bien sencillo, quedar con unos amigos y pasar un buen rato. Cada uno es responsable de si mismo. Son carreras donde haces amistades que duran una vida. Vas a pasarlo bien y no a hacer marca.

 logo-punktrail-png¡Pero cuidado! Es tremendamente adictivo, una vez empieces a correr cursas Punk Trail no querrás volver a pagar una inscripción en otra carrera y de la misma manera, cada vez que tengas que pagar por inscribirte en una carrera te replantearás si el precio que estas pagando realmente es el coste de esa cursa o hay algún organizador que quiere hacer un buen negocio.

 

 

¡Larga vida al Punk Trail!

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Montserrat tomada por Piratas

No se asuste nadie, el título no hace mención a la portada de El Mundo de hoy, ni la de ayer, ni siquiera la del domingo. Pero justamente eso fue lo que pasó el sábado 24 de noviembre en las montañas de Montserrat.

Un año más, y con este ya van 4, el equipo Koala’s Team organizaba la “Marató Pirata de Montserrat” que a la vez era el 2º Memorial Claudi Cots y el 1er Memorial Teresa Farriol. Una “cursa” de 42 km de distancia con un desnivel positivo de 2500-2700 (aquí los hay que tienen sus diferencias respecto al desnivel) con salida y llegada en la población de el Bruc y en la que se tomaba la salida por grupos, para ajustarte mejor a tu ritmo.

El grupo de “profesionales” salió a las 2 a.m. de la noche del sábado al domingo, habiendo dado cuenta de una buena cena y mejor sobremesa en un restaurante cercano a la salida. El objetivo era llegar a las 13:00 horas del día siguiente, con lo que queda claro que este era el grupo más “sabio” de todos, iban a disfrutar mucho más que el resto (y sufrir mucho menos).

Los siguientes grupos eran a las 4:00 a.m., las 5 a.m., las 6 a.m., 6:30 a.m. y 7 a.m., dejando la salida a las 8 a.m. para los participantes en la media maratón, todos ellos con el objetivo de llegar de nuevo al sitio donde habíamos salido hacia las 13 horas para después dar habida cuenta del buffet libre del hotel del Bruc.

Inicialmente me inscribí en el grupo de las 6:30 pero un esguince de tobillo 6 días antes me hizo ser un poco más prudente y “regalarme” media hora más de disfrute.

Con estas a las 6 nos empezamos a organizar (por llamarlo de alguna manera ya que a los piratas lo de la organización, la justa y necesaria), un pequeño “briefing” a cargo del guía del grupo de las 6 y a punto para salir. El guía, Carles, ya nos advierte de que el grupo se va a romper subiendo a Sant Jeroni, así que mejor seguir a alguien que lleve un GPS… y si ya lo sabe hacer funcionar mejor que mejor. En ese momento me da la sensación de que Carles es primo hermano de Kupricka… mientras la mayoría vamos con mallas 3/4, mangas largas, guantes y algún que otro gorro, él se nos presenta con pantalón “extra-corto”, camiseta sin mangas… y unos manguitos, no sea que le coja algo de frío.

El primer tramo nos da para empezar a entrar en calor y poder estirar las piernas, corremos a un ritmo suave por una pista entre olivos. Un poco más adelante giramos a la izquierda y empezamos la subida a Sant Jeroni por el camí dels francesos. Aquí veo que voy relativamente cómodo y puedo ir en cabeza del grupo la mayoría de la subida.

Durante la subida algunos nos intentan “eliminar” con la más sutil de las estratégias… a base de gases. El Koala y un servidor vamos en primera fila y por momentos hasta paramos para dejar que “corra el aire”, a Rubén se le nota que no le sentó nada bien la cena del día anterior. Por si fuera poco dura la subida, él nos pone un punto más de riesgo… en busca del límit…

Arriba de Sant Jeroni la niebla es espesa y poco más allá de 20-30 metros se puede ver. Foto de rigor y para abajo, que hace un frío que tira para atrás, y mientras Carles a lo suyo con los tirantes, ¡pero si yo voy tieso y llevo una térmica!

Bajando Sant Jeroni hago lo que mejor se hacer últimamente en las cursas, tropezar y al suelo. Como que ya lo tengo por la mano, hasta parezco profesional cayendo, en vez de espanzurrarme ruedo sobre mi y me vuelvo a poner de pie. Hasta ha quedado bonito me dicen por detrás. Uno que empieza a tener cierto estilo… hasta para caerse.

En la salida Carles nos avisó que el que fuera con él no se perdería. Cierto. No nos perdimos porque íbamos con él, pero desviarnos del camino un par o tres de veces, eso es clase. Volviendo de uno de esos desvíos y siguiendo una bajada se escuchan unos gritos por detrás; – Bueno! Bueno! Bueno! y luego ya vemos una espalda y unas piernas bajando a toda velocidad por el pedregal. Nos acaba de adelantar Jaume Folguera, Guido, que salió una hora después que nosotros… y sólo llevamos 14 km. No hace falta que os diga nada más ¿no? Algunos intentan seguirle en la bajada pero se juegan el físico.

Ya llegamos a Collbató, primer avituallamiento, y este es el mejor momento del día, las 8:45 de la mañana… y para avituallarnos tenemos la combinación perfecta, el sumum de todo pirata, Voll-Damm con donuts. Y lo bien que entran, hasta me tiro a los donetes para acabarlo de arreglar.

De Collbató vamos a subir hacia el monasterio, empezamos subiendo por unas escaleras para después coger un sendero, un poco más arriba nos cruzamos con un montón de gente bajando… que no acaban de entender que suban 40 tipos (bueno 40 tipos y la Muixí) a un ritmito guasón que pa qué. Lo mismo les pasa a los japos que nos cruzamos llegando al monasterio, parece que no les acabe de cuadrar tanto tio en mallas o pantalón corto y corriendo, así que toca “foto-japonesa”.

Salimos del monasterio y vuelven las escaleras, nadie avisó que encendieran las mecánicas y nos toca subir a pata. Parecen interminables, pobre el paleta que las hiciese y se le olvidase algo abajo. Una vez arriba giramos en dirección hacia Sta. Cecilia y nos encontramos a Pau y a Xeix dando habida cuenta de un desayuno… de los de verdad, con café y carajillo de ron incluido. Nos ofrecen pero no me veo capaz de darle un trago al ron en esos momentos. Son muy grandes estos dos, pocos saben disfrutar de la montaña como ellos.

Llegamos a Sta. Cecilia y tenemos el segundo avituallamiento. Después de estos avituallamientos las cursas no volverán a ser lo mismo para mi, aquí tenemos bocadillos, Voll-Damms, Donuts, donettes, bollicaos… ¡¡y una fondué de chocolate con fruta!!! Cualquiera nos arranca de allí para seguir corriendo. Al final Carles nos apremia a seguir porque empieza a hacer fresco.

De Sta. Cecilia vamos en dirección Can Maçana, poco más de 7 km y estaremos allí, en el camino de nuevo más escaleras, mucho más empinadas que las anteriores, y con las piernas que empiezan a recordarme que estoy fuera de forma total. Qué lejos queda el mes de septiembre cuando estaba a tope de caras a Cavalls.

Al final corremos un buen rato por un sendero con multitud de colores y que nos hacen disfrutar al 100% de la mañana. Poco antes de llegar a Can Maçana salimos a una pista y llegamos. Como no podía ser de otra manera allí nos tienen preparada la mejor de las sorpresas… sesión de maquillaje, gafas, guirnaldas y a cazar patos de feria… ¡con su respectivo premio de ratafia! Un poco de minigolf, una xarranca y… Voll-Damm, Donuts, donettes, galletas príncipe, etc… Me giro y vuelvo a ver a Guido, me extraña que esté allí si nos pasó hace años luz ya, pregunto y me dicen que ha dado un rodeo más para que al final le salgan 50 km… sin palabras.

Arrancamos ya hacia nuestro final y aquí ya vamos con la frase de: “Esto en un Ultra se camina ¿no?”, señal de que las piernas van justitas y para pocas carreras cuesta arriba. Pasado un refugio seguimos hacia la Canal del Lloro, por llamarle de alguna manera ya que por allí no bajan ni lloros, ni periquitos… ni cabras. Si no sabes que está allí el camino haces un recto en toda regla.

Finalmente vamos a para a la pista que ya nos lleva hasta el Bruc de nuevo y de donde salimos esta mañana hace ya 7 horas 15 minutos. Y con mi objetivo personal cumplido, no despegarme de “Carles Kupricka” me doliese lo que me doliese.

En la llegada… pues más de lo mismo, Voll-Damm, olivas, chips, almendras, todo un lujo. Aquí también veo por fin a Santi, organizador de La Neorural en Martorelles, pensaba que me lo encontraría cerca del final pero hasta meta no coincidí con él. Me confirma que ha hecho la media ya que sólo esta entrenando 1 día a la semana y para sufrir… mejor sufrir en el buffet del Bruc después.

Cuando todos habían llegado nos dirigimos hacia el buffet del Bruc para dar rienda suelta a la dieta que teníamos cada uno, o lo que es lo mismo, comer, comer y comer.

Y así pasó un más que agradable mañana de sábado, disfrutando de una Maratón de montaña diferente, pero no por eso menos divertida, especial y bien organizada. Sin ningún tipo de duda se convierte des de ya en cita obligada para los próximos años, y prometo hacerla algún día con los profesionales de las 2:00 a.m.

Finalmente dar las gracias a todas las personas que se involucran en hacer posible cursas como estas recibiendo nada a cambio, voluntarios, organizadores, gente de Koala’s Team y cada una de las personas que ha puesto su granito de arena.