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Se veía venir…

Antes de ponerme a escribir hoy me gustaría que quedase claro que no pretendo ofender a nadie ni enfadar a la gran familia del colectivo trail running, mucho menos a empresas privadas que hacen esfuerzos para atendernos en momentos complicados.

Como todos sabéis este fin de semana pasado se disputó Cavalls de Vent 2012. Podría escribir una crónica de mi participación pero no serviría de nada. Del mismo modo que de poco pueden haber servido las indicaciones que di sobre el recorrido dadas las condiciones meteorológicas del sábado.

El viernes en el briefing previo de carrera ya nos avisaron. El parte meteorológico era muy impredecible y no se podía afirmar con ciéncia cierta que condiciones nos encontraríamos al día siguiente. Dadas estas circumstáncias la organización planificó 2 recorridos alternativos (como en el año pasado) y la opción de retrasar la cursa en el caso de que haciendo esto pudiésemos salir “en seco”.

Efectivamente salimos en seco con un cielo amenazador hasta llegada la hora y media de cursa. En ese momento las primeras gotas nos hicieron ser optimistas y seguir para poco después tener que parar a colocarnos los impermeables. Algunos teníamos la esperanza de que cesara pronto.

Lejos de nuestra realidad no cesó. Ya en Niu de l’Àliga empiezan los abandonos, todo y no ser un punto de abandono la organización gestiona la evacuación de más de 100 personas.

El terreno se volvía impracticable, bajando del Coll de la Trapa hasta Serrat tardamos en bajar un sendero que se baja en 5 minutos normalmente como unos 25. Una pisada en falso era ponerse perdido de barro.

A todo esto la temperatura baja y la lluvia que se intensificaba por momentos. Todo empezaba a tener mala pinta para los “populares”. ¿Sólo? No, los profesionales también se veían obligados a retirarse por hipotérmia en Prat d’Aguiló.

Camino de Prat d’Aguiló todo empieza a dejar de tener sentido, cada vez tengo más frío y abrir las barritas para comer se hace harto complicado. De ahí a las primeras sensaciones de hipotérmia hay una delgada línea. A mi compañero, tocado en una rodilla, le digo que mejor dejarlo en Prat d’Aguiló, no me lo estoy pasando bien y no tiene ningún sentido seguir en estas condiciones. Tenemos más a perder que a ganar. La montaña no quiere que hoy se la moleste y así lleva 8 horas advirtiéndolo.

Dentro del refugio de Prat d’Aguiló la escena es casi de la guerra civil. Gente con mantas térmicas, una estufa rodeada, castañeo de dientes por doquier, hipotérmias, suero, etc… Abandonamos. En poco tiempo nos devuelven a Bagà. En la cena lo comentamos con más amigos, lo nuestro es un hobby, para pasarlo mal no nos pagan.

Al día siguiente al despertar mi compañero me dice que alguien ha muerto en la cursa. Mazazo. Se veía venir. En aquellas condiciones no se podía esperar nada bueno. En el desayuno nos reparten el comunicado de la web y alguien tweetea el nombre de la persona. Teresa. Se me hiela el cuerpo. Entro en la página de corredors.cat y se confirman todos mis malos augurios. Teresa Farriol. Se veía venir y esta vez le tocó a ella desgraciadamente.

Se me cruzan por delante la conversación que hemos tenido con ella esta mañana, estaba animada, quería hacer sub 17, su marido Pau le haría seguimiento en algunos puntos de control y ella se mostraba contenta. Nos animaba a seguir adelante para bajar de sub 16. Gastamos bromas y seguimos cada uno a nuestro ritmo. Más adelante, en el Coll de Comafloriu la volvería a pasar, ¿Cómo vas Teresa? Bien, bien! algo de agua pero bien! iba mejor abrigada que yo. Y ni falta hace decir que tenía mucha más experiéncia que muchos de los que estábamos allí.

En la habitación de al lado donde dormíamos se encuentra uno de los chicos que saco a Teresa de la Serra Pedregosa. Nos cuenta con la voz entrecortada la situación de anoche. La verdadera situación y no la que se ha contado en los medios. Patético.

No es el momento de hacer leña del árbol caído pero esto se pudo atajar antes. Si se hubiese hecho la opción de 48 km hubiese sido más segura, no hubiésemos pasado por temperaturas tan bajas y seguramente todos estaríamos hoy en casa con nuestros seres queridos.

Entiendo que recortar una prueba no es del agrado de un organizador, mucho menos cuando has traído a los mejores corredores del mundo, pero no todos somos capaces de hacer el recorrido en 10 horas. Muchos en 8-9 horas todavía estaban a medio recorrido al borde de la hipotérmia.

Espero que lo sucedido este fin de semana nos sirva a todos, corredores primero y organización después, para aprender una lección de qué debemos hacer en cada una de las circunstáncias.

Desgraciadamente nadie nos va a devolver a Teresa.

Cavalls de Vent tramo 3

Refugi Serrat de les Esposes (1551 m) – Refugi dels Cortals (1610 m) – Refugi de Prat d’Aguiló (2010 m)  15,96 km

De entrada vemos las diferencias entre las alturas en que se encuentran los refugios por los que vamos a pasar y pensamos… bueno, menos de 500 m de desnivel positivo, pero nada más lejos de la realidad.

Dejamos el refugi del Serrat de les Esposes dirección a una cuesta empinada que vemos justo enfrente, lo primero que se nos viene a la cabeza es; ufff, y acabo de comerme tres trozos de pan con tomate y embutido… No hay que alarmarse, es el trozo más duro que nos vamos a encontrar hasta llegar al siguiente refugio (Els Cortals).

A media subida nos encontraremos una fuente a mano izquierda y seguiremos nuestra subida, son apenas 300 metros hasta llegar arriba donde nos vamos a encontrar un pequeño prado y la pista que salía del refugio a nuestra derecha. Avanzaremos a través de ese prado siguiendo un sendero que se ha hecho con el paso de los caminantes y corredores que han pasado por allí con el paso del tiempo.

Seguimos adelante y después de una ligerita subida volvemos a salir a la pista que salía del Serrat. Por ella podemos trotar cómodamente o caminar rápido. Justo alcanzado un paso de puente canadiense (ese que hay atravesados bigas de hierro en el suelo a modo de desagüe) giraremos a la izquierda introduciéndonos de nuevo por un sendero que nos llevará paralelos a la pista. De todos es sabido que es más agradable caminar por un sendero que hacer kilómetros y kilómetros pisteros, que ya nos llegarán.

Durante este momento vamos a ir atravesando un pequeño bosque cubierto de árboles, aquí vamos a encontrar marcas blancas y verdes también junto con las marcas del propio Cavalls. De nuevo el suelo se ecuentra salpicado de raíces y principalmente de tierra. En mis dos últimos pasos por aquí (finales de agosto y 1 de septiembre) encontré árboles caídos en medio del sendero, sin mayor problemas a izquierdas o derechas encontraremos sitio suficiente como para esquivarlos y seguir cómodamente nuestro camino.

Llegados a un claro volvemos a ver la pista de grava-tierra a nuestra derecha, iniciamos una ligera bajada prado a través hasta llegar a ella y poder avanzar unos metros hasta encontrar un desvío a derechas que nos indica a la Font Freda y Refugi dels Cortals. En este primer tramo avanzaremos por un pista más estrecha que la que hemos dejado, los árboles nos volverán a cubrir ofreciéndonos sombra y a nuestra derecha iremos encontrando zonas de picnic con mesas y barbacoas (que nadie se pare aquí a hacerse unas butifarras…). Llegados a la Font Freda pasaremos por encima de zonas con agua proveniente de la fuente (como si nos fuera a preocupar con las previsiones metereológicas).

Poco a poco la pista se va estrechando hasta que después de una bajada un poco pronunciada tomamos un sendero a nuestra izquierda. De nuevo el suelo se vuelve en tierra, alguna piedra suelta y alguna raíz también. Unos metros más adelante, y cuando el bosque a nuestra derecha ya clarea podremos ver el Refugi dels Cortals, nuestro siguiente avituallamiento donde llegamos en menos de 1 hora des de la salida del Serrat. Avanzamos cómodamente y por una zona donde se puede trotar con facilidad hasta llegar al siguiente refugio.

En el Refugi dels Cortals (1610 m. PK 33,24) encontraremos un avituallamiento basado en bebidas, fruta, frutos secos, galletas y gominolas. Miguel Heras llegó aquí en 2011 con un tiempo de 3h 29min. Aquí (si nos encontramos con los mismos colaboradores que el año pasado) ya nos ponen en aviso: comed que ahora viene una subida que se las trae, y hasta el siguiente refugio (Prat d’Aguiló) hay un buen trozo.

Razón no les falta, hasta Prat d’Aguiló nos quedan 11 km en un tramo que la própia Anna Frost ha calificado como el más complejo de toda la prueba. No está de más volver a comer algo aunque hace apenas 5 km que comimos en el Serrat.

Después de haber cargado fuerzas salimos del avituallamiento y cogemos la pista que hay justo enfrente del refugio a mano izquierda, avanzamos por esa pista durante 5 minutos para, después de pasar un abrevadero que nos queda a nuestra izquierda, abandonar esta pista principal (que nos llevaría de nuevo al Coll de la Trapa) y coger la que nos aparece a la derecha. Seguimos por esta pista de buen piso y muy corrible hasta que justo en una curva a derechas de 120º encontramos en una piedra en el suelo a la derecha una X. En ese momento hay que girar a mano izquierda y coger el sendero que nos llevará hasta el Coll de Pendís.

Este tramo es nuevo para este año, en 2011 se seguía recto por la pista hasta empezar la ascensión al Coll de Vimboca, la verdad que la organización nos ha hecho un favor a todos, a los que van primeros y a los que vamos últimos. La subida del Coll de Vimboca por donde el año pasado era imposible de correr, ni tratar… y a duras penas caminarla dignamente, por no decir de algunos tapones que se formaban.

El sendero del Coll de Pendís se encuentra en buen estado y bien marcado, suelo de tierra y restos de hojas de los árboles hasta que nos encontramos unos 300 metros con un acentuado desnivel positivo. Pasado este repecho vuelve a llanear y llegamos al propio Coll. A nuestra izquierda vamos a encontrar un camino que nos indica que por allí se baja al Refugi de Sant Jordi, en poco más de 1 km estaríamos allí, y todavía nos faltarán muchos más kilómetros para llegar en realidad.

Continuamos atravesando el prado y nos dirigimos a la subida del Coll de Vimboca, menos dura que por el otro tramo. De aquí en adelante vamos a encontrar un contínuo sube-baja lleno de piedras y con algunas de las subidas en fuerte desnivel positivo, hasta en ocasiones teniéndonos que ayudar de las manos para superarlo. Esta es la zona de la Serra de la Moixa y del Serrat de la Muga.

Llegados al Collet de les Vaques vemos a nuestra derecha un fuerte desnivel y si adelantamos la vista veremos la bajada por la que tenemos que pasar. Esta bajada es muy parecida, por no decir idéntica, a la que hemos hecho des del Refugi de Niu de l’Àliga hasta el Puig de la Canal Freda. Piedra pequeña suelta y tramos de tartera. Una vez abajo giraremos a la izquierda y seguiremos un pequeño ascenso que nos llevará hasta el Pla de les Creus. Impresionantes las vistas que vemos a nuestra izquierda del Serrat dels Terrers.

En este punto se nos abre un rayo de esperanza… a nuestra derecha, en la distancia, podemos ver ya el Refugi de Prat d’Aguiló. Pensamos que ya estamos ahí, ya lo tenemos. Y nada más lejos de la realidad. Durante gran parte del trayecto que nos queda hasta llegar vamos a ir viendo el refugio y parece que no llega nunca…

Durante un buen rato seguiremos subiendo y bajando por tramos con roca suelta a ratos y tramos de tierra en otros momentos. En este momento nuestra mente empezará a pensar sólo en una cosa (y si no después me lo podréis contar), el plato de macarrones con atún que dan en el avituallamiento. Simple. Sencillo. Pero ningunos macarrones saben tan ricos como esos llegados este momento.

En los últimos 400 metros antes de llegar al refugio ya escuchamos el alboroto de la gente, corremos por la “carena” de un prado donde se puede trotar con facilidad. Miguel Heras llegó a mitad de Cavalls en 2011 en 4h 49min, los ciudadanos de a pie llevaremos entre 8 y 9 horas al llegar aquí. A unos 200 metros antes de llegar nos encontraremos a alguien de la organización que por un walkie va “cantando” los números de los dorsales que van llegando. El motivo no es otro que a nuestra llegada un voluntario rápidamente tendrá preparada nuestra bolsa, la que dejamos en la salida, sin demorarse en tiempo (otro 10 por la organización).

En este avituallamiento encontraremos, además de lo que hemos visto en los anteriores, el famoso plato de macarrones, caldo caliente  y este año barritas gracias a una marca de nutrición deportiva.

Igualmente este refugio es un punto donde se puede abandonar. El mismo procedimiento que en el Serrat. Se le comunica a la organización, se entrega dorsal y a esperar a que te bajen hacia Bagà.

La mayoría de gente utilizamos este punto para cambiarnos de ropa, camiseta, calcetines, algunos dejan otras zapatillas en la bosla, etc… y coger la ropa de abrigo que se vaya a necesitar para pasar las horas de noche que vayamos a necesitar para completar el recorrido. No es bueno demorarse mucho tiempo ya que venimos con el cuerpo caliente y rápidamente podemos empezar a coger frío, recuerdo que el año pasado a las 18:00 de la tarde quedarse allí 15 minutos era empezar a tiritar… con la térmica puesta incluso. Una vez no necesitemos más la bolsa la devolvemos a la organización que nos la volverá a entregar en el Pavellón de Bagà.

Es importante cargar fuerzas, hidratos de carbono para la siguiente subida que nos viene por delante. Para muchos la carrera se acaba aquí (cada año menos) y para muchos otros la carrera empieza aquí. Estamos en el kilómetro 44,2, “sólo” nos quedan por delante 40 kilómetros más y ya hemos hecho la mayor parte del desnivel positivo. Si hemos sido inteligentes y hemos guardado fuerzas (y pata) en la medida que cada uno pueda ir guardando, los próximos kilómetros nos van a pasar muy rápido.

Próximo tramo Refugi Prat d’Aguiló (2010 m) – Refugi Lluís Estasen (1668 m) – Refugi del Gresolet (1243 m)